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COINCIDENCIAS DE CLASE: La jerarquía eclesiástica y la extrema derecha en Venezuela

 

La alta jerarquía eclesiástica apoyó el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 FOTO CORTESÍA

La representación de la Iglesia Católica en Venezuela vuelve a ser noticia, una vez más, defendiendo los intereses de las clases acomodadas de la oligarquía nacional. En repetidas ocasiones, desde la llegada de la Revolución Bolivariana, la alta jerarquía de esta institución religiosa ha confrontado en términos muy duros contra la estructura política democrática del país.

 

El comandante Hugo Chávez denunció en muchas ocasiones el papel partidista y extremista de la ICAR. La alta jerarquía de esta institución, en pocas ocasiones ha desempeñado el rol que, según ellos, les corresponde como garantes de la concordia y la paz en el país.

 

Recientemente, el pasado 15 de junio, realizaron en Barquisimeto una inusual segunda procesión de la Divina Pastora, ícono religioso al que profesan su devoción miles de personas no solo del estado Lara, sino también de todo el territorio nacional. Aunque los representantes de la Iglesia afirmaron que esta procesión “no tenía tinte político”, sino que se trataba de un llamado a la paz y a “una oración por Venezuela”, resultó en un espectáculo político derechista el cual, ya alertaban algunos sectores sociales.

BENDICIÓN A LOS TERRORISTAS

 

El mismo clima político, sumado a la clara militancia derechista del dirigente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) en el estado Lara, Antonio López Castillo, hacía prever la complicidad entre este sector religioso y las bandas terroristas de la oposición, más, no se esperaba que el espectáculo fuera marcado por la bendición del monseñor a los grupos mercenarios que han causado la muerte de decenas de personas desde que comenzaron las llamadas ‘guarimbas’.

‘IGLESIAS VACÍAS’

 

Venezuela es un país laico, en el cual existe la separación entre Iglesia y Estado. Aunque la inmensa mayoría de la población (71% GIS XXI) se define como católica, sus creencias están determinadas por un carácter seglar, es decir, que profesan la religión más no la practican como lo establecen los preceptos cristianos. La organización Movimiento Católico Venezolano (MCV), denunciaba que la actitud derechista de la alta jerarquía, ha estimulado la pérdida de la fe en esa institución por parte de la población, y eso se traduce en que “las iglesias cada vez están más vacías”.

 

Aunque pareciera que la tendencia de lo que se denomina ‘abandono de las Iglesias’, es un fenómeno indetenible en todo el mundo, estimulado por el desarrollo de las fuerzas productivas y los avances de la ciencia y la técnica, en Venezuela, ese ‘abandono’ se ha acelerado en los últimos años por el carácter reaccionario de algunos de los dirigentes de la misma.

 

Debe recordarse el papel de la Iglesia durante el golpe de Estado contra el presidente Chávez en el año 2002 y en el posterior paro petrolero, además de la actitud hostil contra todas las políticas de avanzada aplicadas por la Revolución. Esta posición de la jerarquía eclesiástica, generó contradicciones con los intereses populares, el comandante Chávez definía el papel de la CEV con los siguientes términos: “son el demonio, defensores de los más podridos intereses, son unos verdaderos vagabundos del cardenal para abajo”, refiriéndose a Jorge Urosa.

¿POR QUÉ ESTÁN A LA DERECHA?

 

Pero el carácter reaccionario de la ICAR, no es de data reciente. Desde la colonización por parte de España de los territorios que actualmente conforman el espacio geográfico de la República Bolivariana de Venezuela, la Iglesia siempre estuvo del lado de las castas que oprimían a la población indígena, pobre y negra; además fue profundamente enemiga a los procesos independentistas en Latinoamérica.

 

El periodista venezolano, Ronald Muñoz, en una entrevista del año 2010 asegura que la Iglesia: “fue el pilar de la colonización y la conquista contra la población autóctona”. Coinciden con esto, las palabras del renombrado historiador Jorge Mier Hoffman, quien señala: “Desde que Venezuela dio sus primeros pasos para transitar por la ruta de la independencia, la iglesia les declaró la guerra a los revolucionarios… Cuando se instaló el primero Congreso de Venezuela, el 5 de julio de 1811, de inmediato el clero se rebeló contra los auspiciadores de la libertad, y desde el primer momento, se convirtieron en leales defensores del rey de España”.

 

En el siglo XX, la historia no fue distinta. El auge del fascismo en Europa dio nuevos bríos a las jerarquías eclesiásticas en América Latina. El Vaticano, en una de las páginas más horrorosas de su historia después de las cruzadas (guerras de exterminio contra el pueblo judío y musulmán); la inquisición (aniquilación a la ciencia y a todos quienes no pensaran como ellos) y la conquista de América (90 millones de personas asesinadas), ahora se disponía a apoyar de manera enérgica a los regímenes de extrema derecha de Benito Mussolini en Italia, Adolfo Hitler en Alemania y Francisco Franco en España, entre otros.

 

Este apoyo de la Iglesia al fascismo, se tradujo en Venezuela, en las páginas de su periódico ‘La Religión’. El concienzudo trabajo del historiador criollo Jesús Eloy Gutiérrez, ganador del concurso “Arístides Rojas” en 1999, pone al desnudo esta apología: “En Venezuela, el diario católico La Religión, como órgano de difusión de la política del Estado Vaticano (…) se convirtió en una apología católica hacia dicho régimen, definida por el grado de entendimiento político que hubo entre las jerarquías católicas y fascistas, así como en los acercamientos en cuanto a las ideas políticas, económicas, sociales y morales en que tendieron a coincidir”.

 

Gutiérrez enumera los editoriales, crónicas y artículos del mencionado periódico de la Iglesia Católica, en los cuales se hace abierta apología a la doctrina que causó millones de muertes en Europa, uno de los personajes más comprometidos con esto, fue el director del diario, José María Pellín, quien fue desde 1923 hasta 1929, prelado doméstico del Papa Pío XII.

 

Con estos antecedentes, se puede entender el porqué de la politización derechista de la Conferencia Episcopal de Venezuela. No se trata de una postura ante una coyuntura determinada, sino de una concepción social hostil a todo lo que sea de izquierda o que promueva los intereses de las mayorías explotadas de la población. La bendición de los terroristas por parte del Monseñor López Castillo no es un acto aislado, sino una expresión de la alianza entre las jerarquías de la ICAR y la extrema derecha y los intereses imperialistas contra el pueblo venezolano.

ALEJANDRO GIL RIVERO | CIUDAD BQTO

 

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