Breaking News
FOTO: Prensa Museo de Barquisimeto

Morochos Escalona: “Libros vivientes somos todos”

FOTO: Prensa Museo de Barquisimeto
FOTO: Prensa Museo de Barquisimeto

En la edición que recién terminó de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN 2016), capitulo Lara, que transcurrió este fin de semana en las instalaciones del Museo de Barquisimeto, tuvo entre sus homenajeados locales a los “morochos” Juan Ramón y Juan José Escalona Betancourt.

Durante tres días consecutivos de la fiesta de la palabra en nuestro estado, estos oriundos de las “verde azules montañas” de Sanare, fueron honrados por sus aportes a la literatura y el conocimiento regional con una obra que abarca más de cuatro décadas.

Aprovechando esta cita que reunió a los amantes de los libros y la lectura, los llamados “morochos Escalona” conversaron con el periódico Ciudad BQTO, sobre el reconocimiento, varios aspectos de sus vidas, investigaciones y contribuciones que los hicieron merecedores de esta distinción en esta doceava edición de la FILVEN.

Juan Ramón, “El Catire” como se autodenominan (Juan José es “El Negro”), dijo sentirse honrado y comprometido junto a su hermano.

“Nos parece que este homenaje no es a los morochos Escalona, sino a los maestro-pueblo, a los humildes que están haciendo nuestra revolución, y la gente que valora el saber popular y la cultura nuestra. Es reivindicar al hacer y a la creación campesina, aborigen y ‘agrodescendiente’”, agregó.

Por su parte, Juan José el morocho negro, aseguró que se sienten orgullosos “de ser campesinos, revolucionarios, trabajadores de la cultura condecorados en esta FILVEN en doble dimensión, junto a ese gran hombre sol que fue Alberto Jaimes”, refiriéndose al tercer homenajeado de la feria.

“Nosotros recibimos esto en nombre de la idiosincrasia, de la memoria colectiva campesina y a partir de ahora, que ya somos referentes culturales, vamos a proseguir con ese quehacer investigativo, en ese trabajo literario de descolonización del pensamiento, de los sentidos, en la valoración de lo popular para seguir atizando la revolución cultural”.

REVOLUCIÓN CULTURAL

En esta edición de la FILVEN también se anunció que los morochos fueron incluidos en el Sistema Nacional de Culturas Populares y consideran que esta y otras políticas culturales del gobierno bolivariano han sido correctas.

“Opinamos que son muy acertadas y reivindicadoras, aunque lamentablemente tienen una falla; como son muy humildes no se ha sabido difundir. Se cree que, si se difunde, es ponerla ‘echona’. Creo entonces que si estamos fallando porque mucha gente no ha valorado”, dijo Juan Ramón.

Asimismo, El Catire invitó en este esfuerzo por profundizar la revolución cultural a que los campesinos se acerquen a las letras: “Hay que invitarlos a dejar el miedo a las letras y que empiecen a escribir. El honor de haber sido homenajeados es un tremendo compromiso que no es fácil. Por eso les pedimos a todos los amigos que nos ayuden a fortalecernos, y hacer un convite a la palabra, a la identidad, a la sabiduría popular, porque libros vivientes somos todos”.

Por su parte, Juan José hizo un llamado a enamorarse de la lectura para darle “una batía y torcerle el pescuezo a la descolonización, la alienación y los dogmas”.

“Aquí no habrá ninguna neo-inquisición que logre derrotar a los libros de papel, y de carne y hueso. Somos libros vivientes. Hay que recordar que primero fue la oralidad y después la escritura. Ambas se pueden hermanar, pero a favor de la liberación del hombre, la mujer y el espíritu”, recalcó.

INICIO EN LA PALABRA

Juan Ramón cuenta que fue la rebeldía la que, desde muy pequeños, los condujo al andar de la palabra y el saber.

“La que nos hizo llegar a todo eso fue la escuela de cemento y cabilla, la escuela castradora que prohibía el juego, la risa y todo lo importante en la vida”.

Dijo que dialécticamente, al querer alejarlos del conocimiento, ese tipo de escuela, más bien los acercó.

“Por eso es que hay tener cuidado con lo que uno rechaza, porque la dialéctica es como la luz de la sombra de uno que en todas las cosas anda metida. Entonces esa rebeldía fue la que nos creó”.

Recordó que esa escuela obligó a ser derecho a su hermano Juan José, siendo originalmente zurdo, a punta de golpes.

“A fuerza de reglazos lo hicieron escribir a la derecha y por eso se volvió izquierdista. Me contaminó a mí y me volvió comunista desde pequeño”. Aseguró que, gracias a ese rechazo hacia la institución, buscaron la educación “por fuera”.

“Empezamos a ver entonces que la abuela tenía unos cuentos muy bonitos y que el papa de nosotros nos dormía y nos despertaba – me refiero a que nos despertaba el ingenio- con los cuentos en la noche”.

Comentó que cerca del año 1986 fue cuando comenzaron a hacer recopilaciones: “Empezamos recogiendo cantaduria de velorios, porque mi papa era acompañante de los que los hacían, y después comenzamos a recoger, ya en forma, algunas tradiciones uniéndolas con otras, y así salió el libro Retrato Hablado de Sanare”.

Al pasar el tiempo, El Catire contó que se ganaron la estima de otros investigadores de la zona con su trabajo y conocieron al profesor Renato Agagliatte, un creador, investigador, lingüista, poeta y escritor de origen italiano.

“Nosotros aprendimos de Renato a valorar y a sistematizar mejor el trabajo. De ahí para adelante aprendimos con Honorio Dan, Francisco Cañizales, y ese gran maestro del cuento y de la palabra que fue José Humberto Castillo, El Caimán, y así empezamos a hacer los libros, a publicar y a hacer exposiciones”.

OBRAS

Según ellos mismos, su trabajo proviene del reencuentro con su propia memoria, raíces, cosmovisión ancestral y campesina, que con un lápiz y un cuaderno vienen haciendo en un esfuerzo de antropología colectiva.

Juan José agregó que esto lo han hecho “con el pueblo cronista y la tradición oral, realizando sistematizaciones con la palabra, la espiritualidad y las vivencias de nuestro pueblo campesino”.

Así nacieron los libros “Retrato hablado de Sanare”, “Maíz, Taita, Cuyón”, “Na guará, también los campesinos hacemos historia” en coautoría con Honorio Dan y Francisco Cañizales, “Dinta”, “Libro complementario de Geografía del Municipio Andrés Eloy Blanco” escrito junto al profesor Renato Agagliatte, y “El Maestro Pueblo”, entre otros.

Además de esa obra ya publicada, los morochos tienen una cantidad de obras inéditas. Por eso, aprovecharon la oportunidad para hacer un llamado a las editoriales.

“Llamamos a las editoriales amigas para que nos ayuden a editar material inédito que incluye poesía, cuentos y ensayos que tenemos ya hechos, y la de otros maestros-pueblo”.

Por último, humildemente solicitaron la reedición de los libros “Sin decí una garra e´mentira, cuentos del Caimán de Sanare”, compilado por los morochos Escalona junto a Renato Agagliatte, y el libro de este último autor, “Había una vez un árbol que quería ser libro”.

JAVIER BORAURE 

About editorweb

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *