
La Policía de Estados Unidos usó nuevamente la fuerza excesiva contra los indígenas que se oponen a la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte, el cual atraviesa tierras sagradas y podría contaminar el río Misuri. La denuncia fue hecha por el relator de derechos humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Maina Kiai.
Balas de goma, gases lacrimógenos y granadas de compresión fueron algunas de las agresiones contra los indígenas, quienes protestan contra la contaminación del agua potable y la ocupación de tierras sagradas de la tribu Sioux.
El relator de derechos humanos de la ONU denunció que algunas de las 400 personas detenidas en las protestas han sido sometidas a «condiciones inhumanas y degradantes» por parte de la Policía.
«Marcar a las personas con números y detenerlas en celdas superpobladas, en el suelo de cemento desnudo, sin recibir atención médica, supone un tratamiento inhumano y degradante», indicó Kiai.
El experto de la ONU exigió al responsable del oleoducto, Energy Transfer, detener «toda actividad de construcción» en un radio de 20 kilómetros al este y al oeste del lago Oahe.
En septiembre pasado, la relatora especial sobre los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, también pidió que se detuviera la construcción del oleoducto.
El oleoducto de 1.890 kilómetros transportará crudo a una refinería de Chicago.
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