
Manos rotas y callosas a la jornada, levantarse con el sol al hombro día a día sin descanso, la multitud que trasforma y mueve el mundo hasta la última gota de sudor, hasta el último suspiro, en la tierra, en el mar, en los puestos de trabajo de las fábricas en todos los rincones del planeta, esa gente humilde y real que vive al margen del centro de las ciudades, se acuesta temprano porque sabe que mañana toca ir a trabajar, para llenar la nevera, para sacar a los menores adelante, para pagar la medicina de la abuela, con la esperanza de ser útiles y que esas manos rotas y callosas valgan la pena para todos. Dispuesta a trabajar, así es la clase de los humildes y todos los años suenan con fuerza sus botas el primer día de mayo que salen a la calle a decir estamos presentes, queremos trabajos y salarios dignos, no dejaremos de luchar, tiembla patrón que somos los obreros y no nos rendiremos, así, siempre saldrá a la calle las veces que sean necesarias a gritar y hacerse sentir hasta llegar a los nervios de todos los compañeros de lucha y logren dejar a un lado las diferencias, formar un solo puño para golpear directo a la cara de los explotadores que no trabajan y quieren humillar a los que si trabajan.
El 1ro de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras, todos los explotados y explotadas del mundo alzan el puño y se hacen sentir. El origen de esta fecha debe ser recordado siempre; en la cuna de la cultura capitalista en América, estados unidos, se dio una gran batalla para que exaltemos esta fecha hoy en día, fecha para la batalla, no solo para el descanso y la farra de los proletarios y propietarios. Entre abril y mayo de 1886, en varias ciudades del oeste de USA se encendieron inmensa manifestaciones de una clase trabajadora naciente en medio del desarrollo de la revolución industrial frente a un clase empresarial, también naciente que vivió en carne propia la rabia de sus obreros y vio como esos seres sin estudio y descamisados se alzaron contra ellos, pidiendo “derechos laborales” y una ley para los trabajadores que contemplara salarios dignos, reducción de la jornada laboral de 20 horas a 8 horas, “8 horas para el trabajo, 8 horas para el descanso, 8 horas para el hogar” y dispuestos tomar las riendas de la producción industrial y el control de los medios. Las protestas empezaron el 29 abril y se extendieron por varios días, el 1ro de mayo en la ciudad de Chicago, se produjo la mayor de las huelgas generales convocadas por los sin sindicatos de las industrias textileras, carbón, hierro, algodón, etc. 200.000 trabajadores en la calle y en la vanguardia los obreros de la fábrica McCormick. Tal fue la magnitud de la huelga y la notable amenaza a la estabilidad y vida los burgueses que sacaron el ejército a la calle a controlar a los trabajadores ¿resultado? Más de 300 asesinatos cometidos por el gobierno de los estados unidos y el triple de detenidos. 8 trabajadores líderes de los sindicatos fueron acusados directamente por ser los agitadores de las huelgas, siendo condenados 2 de ellos a cadenas perpetuas y 6 a la horca. Las últimas palabras de August Spies, notable líder de la huelgas y condenado a la horca fueron: “Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… llegará el día que nuestro silencio será más poderoso que las voces que hoy ahorcan.» Por esta razón, la II Internacional Socialista, 3 años después reunida en Paris, decide decretar el 1ro de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras y los países fueron poco a poco aceptando esta fecha y decretándola como día no laborable en conmemoración de los mártires de Chicago.
En nuestro país el 1ro de mayo se empieza a celebrar en los años 30, con la llegada de las industrias petroleras y el nacimiento de los primeros movimientos de trabajadores y trabajadoras en conocerse. Los gobiernos de la época la aprueban como fiesta religiosa que llamaron día de San José Obrero, con el tiempo se fue adaptando a su causa original y con la naciente Central de Trabajadores de Venezuela y la Central Única de Trabajadores de Venezuela comienza las movilizaciones y las huelgas generales de los obreros y campesinos en suelos venezolanos. Lamentablemente, los desgastados liderazgos en las fábricas, la traición de los líderes sindicales (caso CTV) fueron dispersando la lucha de los trabajadores, hasta la llegada de Chávez que llama a los nuevos liderazgos en nuestra clase, superando las viejas costumbres sindicaleras, a tomar las fábricas abandonadas por el patrón y la creación de los consejos socialistas de trabajadores, con el respaldo de una ley orgánica del trabajo para los trabajadores y trabajadoras, todos esos instrumentos necesarios para transformar nuestros centros de trabajo.
A eso estamos llamados todos los obreros de Venezuela, de todas las edades, identificarnos como clase, como iguales ante la guerra al capital, analizar ¿somos clase en si o para sí? Que tan útil son los jefes, nuevos liderazgos, nuevas formas de producir, la economía por construir entre todos. Necesario es no cometer los errores del pasado que vendían las demandas de los obreros frente a la patronal, que respondan a los crímenes económicos de la nación todos esos grandes empresarios, que la crisis la sufran quienes las provocan, no los que trabajamos.
Creemos que los primeros de mayo no son solo para ir a la playa, deben servir para levantar la moral y no dejar caer las banderas de la lucha obrera, porque ¿Qué sería de este mundo sin los que trabajan? Que las calles retumben con el sonido de nuestros gritos, que los patrones siegan temblando de miedo, que ningún compañero trabajador se quede en su casa y salga a la pelea por sus derechos como clase y trascendamos en cambiar este mundo injusto con los que trabajan para que dejemos un mundo más justo para nuestros hijos y sean buenos trabajadores en el futuro.
¡VIVA NUESTRA CLASE, VIVA EL 1ro DE MAYO!
CiudadBqto ¡Na' Guará!