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28 DE MAYO DE 1871: El día que la burguesía ahogó en sangre la Comuna de París

El 28 de mayo de 1871, caían frente al ejército francés los últimos defensores de la Comuna en las colinas de Belleville y Ménilmontant, luego de 8 días de heroica resistencia desde que los soldados de Versalles entraron en el París revolucionario. La Comuna, ese primer experimento de gobierno socialista que duró apenas dos meses (del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871), terminó ahogado en sangre por la burguesía.

Tal como lo explicara Enver Hoxha, las clases dominantes ‘pierden todo pudor’ y ‘se quitan la careta democrática’ en el momento que los trabajadores y las clases oprimidas amenazan sus intereses. Así ha actuado a lo largo de la historia hasta el presente. Venezuela no es la excepción, las clases dominantes en la actualidad, al no poder reconquistar sus privilegios políticos, se lanzan con la más sangrienta y desquiciada sed de sangre contra el pueblo humilde.

23 años antes de la Comuna, durante la insurrección obrera de París, en junio de 1848, Federico Engels relataba que luego de la derrota de los obreros: “A esto siguió un baño de sangre entre prisioneros indefensos como jamás se había visto desde los días de las guerras civiles con las que se inició la caída de la República Romana. Era la primera vez que la burguesía demostraba a cuan desmedida crueldad de venganza es capaz de recurrir tan pronto como el proletariado se atreve a enfrentársele, como clase aparte con sus propios intereses y reivindicaciones. Y sin embargo, 1848, no fue sino un juego de niños comparado con el frenesí de la burguesía en 1871”, al momento de aplastar la Comuna de París.Resultado de imagen para 28 DE MAYO DE 1871 asesinados en la comuna,

CONTEXTO HISTÓRICO

En 1851, Luis Bonaparte, ejecuta un coup d’Etat (golpe de Estado) con el que disuelve la Asamblea Nacional, compuesta en su mayoría por reaccionarios monárquicos y burgueses homicidas, quienes tres años antes, en 1848, habían asesinado a miles de personas en París. Luis Bonaparte se corona emperador de Francia y se convierte en Napoleón III, proclamando el II Imperio.

Décadas atrás, el I Imperio, de Napoleón Bonaparte, había sido derrotado por Prusia (hoy Alemania) en 1815 luego de la batalla de Waterloo, tras lo cual, Francia sufrió grandes pérdidas territoriales, grandes extensiones de la nación pasaron a formar parte de Prusia. Ahora, el II Imperio se proponía a recuperar esos territorios. El gobierno de Luis Bonaparte desde el día que asumió el poder comenzó su preparación para una nueva guerra de revancha contra Prusia.

Y el momento de la guerra llegó. En julio de 1870, tropas francesas atacan a Alemania, tratando de recuperar los territorios de Alsacia y Lorena. No obstante, las tropas prusianas rechazaron el ataque y comenzaron una contraofensiva en Metz, donde rodearon a las tropas francesas y capturan prisionero al mismísimo emperador Luis Bonaparte.

En palabras de Carlos Marx, el II Imperio Francés se derrumbó como un castillo de naipes al primer golpe. Las tropas prusianas pasaron a la ofensiva y avanzaban rápidamente hacia París. En septiembre de ese mismo año de 1870, y ante la inminencia de la llegada del ejército prusiano, se conforma un gobierno republicano de defensa nacional, cuya Asamblea Nacional, reaccionaria y burguesa, había sido casi exactamente la misma que disolvió Luis Bonaparte en su coup d’Etat de 1951.

Pero la burguesía francesa, para la defensa de París contra los prusianos y ante la falta de un ejército para hacerles frente, permite la conformación de la Guardia Nacional, un cuerpo militar de carácter popular, cuyo grueso en un 90 por ciento estaba conformado por obreros. Bajo la Guardia Nacional, esa clase social que había sido masacrada por orden de los capitalistas en 1848, ahora tenía las armas en sus manos y recordaba que entre ellos y la burguesía, había cuentas pendientes.

La superioridad de los prusianos se hizo sentir, los defensores obreros de París resistieron heroicamente el ataque durante casi 4 meses, pero la burguesía, que no había peleado, traicionó y firmó la rendición ante Prusia.

Francia como condición de paz entrega a Prusia, en peores condiciones que en 1815, grandes extensiones de su territorio y paga indemnizaciones multimillonarias. A cambio, los ocupantes prusianos se retiraron y solo ocuparon algunos parques y sitios simbólicos de París.Resultado de imagen para 28 DE MAYO DE 1871la comuna

LA COMUNA

La burguesía del gobierno provisional republicano acusaba a la Guardia Nacional de la derrota de Francia frente a Prusia y las clases dominantes, a través de los diarios, reprochan a los obreros el haberse ‘rendido’. Los reaccionarios inician manifestaciones de calle contra la Guardia Nacional; posteriormente, el gobierno provisional ordena el desarme de ese ejército popular; los trabajadores responden ocupando la sede del gobierno, pero cometiendo el error de dejarlos escapar.

El gobierno burgués huye a Versalles y desde allí comienza la guerra civil contra los obreros franceses.

El 18 de marzo, desde Versalles, la burguesía ordena un ataque con soldados del escueto ejército contra París para embargarles los cañones. La acción fue fatal, los soldados se negaron a recibir órdenes de atacar Paris y ajusticiaron a sus generales Lecomte y Clément Thomas, y se unieron a los rebeldes obreros. Ese mismo día, la Guardia Nacional elige un Comité Central y hace el llamado a constituir la Comuna de París, primer gobierno socialista de la humanidad, todo el pueblo se volcó en favor de los comuneros.

‘TOMARON EL CIELO POR ASALTO’

En su libro ‘La Guerra Civil en Francia’, Carlos Marx califica los dos meses de gobierno socialista en París como ‘la toma del cielo por asalto’, pues los obreros al mando lograron trastocar todo el orden social existente y pese al poco tiempo y al cerco militar, sus medidas revolucionarias quedaron en la memoria de los pobres y oprimidos de toda Europa.

Los decretos revolucionarios fueron innumerables, entre ellos se destacan: El que el sueldo de todos los funcionarios no debía exceder al de un obrero medio; la separación de la Iglesia y el Estado y la exclusión de las materias religiosas de todas las instituciones educativas y públicas en general, se suprimió las partidas a la Iglesia y todos sus bienes fueron confiscados; se realizó un registro estadístico de todas las fábricas cerradas por los patronos para abrirlas con administración de los trabajadores, se abolió el trabajo nocturno de los panaderos y se cerraron las casas de empeño.

Pero la debilidad de la Comuna y tal vez sus errores fatales, según Marx, fueron, en primer lugar, perdonar al enemigo en lugar de liquidarlo: ‘la Comuna pereció por su buen corazón’. El segundo de sus errores fatales, fue no tocar el Banco de Francia, nervio económico de los capitalistas, acción con la cual hubieran puesto de rodillas al gobierno burgués.

Resultado de imagen para 28 DE MAYO DE 1871la comunaCAÍDA DE LA COMUNA

De haber atacado Versalles el mismo 18 de marzo, la Comuna habría liquidado al enemigo cuando este se encontraba débil y carecía de un ejército capaz de pelear, los obreros confiaron en el ‘talante democrático de sus rivales’ y creyeron que podían convencerles ‘por las buenas’. Versalles acude a sus ‘enemigos’, la burguesía prusiana, para rogarles la devolución del ejército francés prisionero en Metz. Los prusianos acceden y entregan a los prisioneros con armamento incluido, desde ese momento, se decidió la suerte de la Comuna, ahora Versalles con un poderoso ejército, no daría marcha atrás en su venganza, los capitalistas de ambos países se unieron contra los obreros parisinos.

El gobierno burgués de Versalles, al saberse superior en fuerzas, decide romper las conversiones de paz con París el 23 de abril. El lenguaje del gobierno, de conciliador y ambiguo, pasó a ser amenazador. El 3 de mayo comenzó el ataque traicionero contra París.

Engels narra: “En el frente sur, los versalleses tomaron el 3 de mayo, el reducto de Moulin Saquet; el día 9 se apoderaron del fuerte de Issy; el 14 tomaron el fuerte de Vanves (…) el 21 se abrieron paso por el interior de la ciudad y ocuparon los fuertes del Norte y del Este y luego, la mitad occidental de París, en la propia ciudad del lujo, sólo se opuso una débil resistencia, que se hacía más fuerte y más tenaz a medida que las fuerzas atacantes se acercaban a los barrios propiamente obreros. Hasta después de ocho días de lucha no cayeron en las alturas de Belleville y Ménilmontant los últimos defensores de la Comuna”.

VENGANZA Y MASACRE

Pero la derrota militar no fe el fin del sufrimiento de los parisinos. Ahora los obreros debían pagar la osadía de haberse atrevido a tomar el poder, y mostrar al mundo que el dominio burgués no era intocable. La carnicería y los asesinatos en masa de la burguesía contra el pueblo fueron de tal magnitud, que en muchos casos los soldados prusianos, que ocupaban algunos parques de la ciudad, disparaban a los soldados franceses ante la repugnancia que les causaban los abusos que estos cometían contra personas desarmadas.

El periodista de origen vasco, Prosper-Olivier Lissagaray, quien fue testigo presencial de los hechos en las barricadas de París, escribió: “las matanzas en masa duraron hasta los primeros días de junio y las ejecuciones sumarias hasta mediados del mismo mes (…) jamás se sabrá el número exacto de las víctimas de la semana sangrienta. El jefe de justicia militar confesó que había habido 17 mil fusilados. El Consejo Municipal de París pagó la inhumación de 17 mil cadáveres; pero un gran número de personas fueron muertas o incineradas fuera de París. No exagero al decir que llegaron a 20 mil, cifra admitida por los funcionarios oficiales”.

Pero las cifras van más allá: “20 mil hombres, mujeres y niños muertos durante la batalla o después de la resistencia de París y en la provincia; 3 mil por lo menos, muertos en los depósitos, en los pontones, en los fuertes, en las cárceles, en Nueva Calcedonia, en el destierro, o de enfermedades contraídas en el cautiverio; 13 mil 700 condenados a penas que para muchos duraron 9 años; 70 mil mujeres, niños y viejos privados de su sostén natural o arrojados fuera de Francia; 107 mil víctimas, aproximadamente”. Tal es el balance o el impuesto que cobra la alta burguesía a las clases oprimidas por una revolución de dos meses.

APRENDER DE LA HISTORIA

En Venezuela no llevamos dos meses, sino 18 años tocando los intereses de ciertos sectores de la alta burguesía. Los políticos derechistas criollos se presentan ante el mundo como ‘demócratas’ y ‘defensores de los derechos humanos’. A pesar de ello, los hechos violentos con las llamadas ‘guarimbas’ y la guerra económica, han dejado en evidencia la sed de venganza que han acumulado durante este tiempo.

Las clases dominantes no ocultan sus intenciones de cometer atrocidades. Ahora que no forman parte del poder, actúan de la manera más sanguinaria, persiguiendo, señalando, amenazando y ajusticiando a personas humildes por ‘parecer chavistas’.

Dos enseñanzas nos legaron los masacrados de París: Es un error histórico presentar ‘un buen corazón’ ante un enemigo desquiciado por asesinar a quienes piensan distinto y sesgado por la sed de venganza; y que el nervio económico de la burguesía, mientras siga intacto, será fuente de nuevas conspiraciones.

ALEJANDRO GIL RIVERO I ESPECIAL CIUDAD BQTO

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