
Los ataques por parte de sectores de la oposición en contra de los Poderes Públicos venezolanos se han intensificado en los últimos días, como parte de un plan golpista, los cuales vienen ejecutando desde abril mediante estrategias como el fomento de un clima de ingobernabilidad.
Esta estrategia hoy tiene el ancla sobre el ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, contra quien se impuso una moción de censura para su supuesta destitución desde la Asamblea Nacional, que bajo mayoría derechista se encuentra en desacato por desconocer dictámenes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
El argumento empleado por la oposición en el Parlamento es la supuesta represión contra las acciones de calle convocadas por la llamada Mesa de la Unidad, que han dejado un saldo de 67 venezolanos fallecidos y más de 1.200 lesionados, a lo que se le suma los daños millonarios a bienes públicos y privados.
La componenda dirigida a destituir funcionarios del Gobierno del presidente Nicolás Maduro se ha aplicado en diversas oportunidades en menos de dos meses. A principio del pasado abril, el Parlamento emprendió un plan para remover a los magistrados del máximo tribunal de la República, y, ante el fracaso de este, la conjura fue extendida al presidente del Poder Ciudadano, Tarek William Saab, actual defensor del Pueblo.
A las maniobras contra los otros poderes se suman las acciones emprendidas por la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, quien introdujo un recurso de nulidad contra las bases comiciales de la Asamblea Nacional Constituyente ante el TSJ, instancia que ya declaró inadmisible un recurso interpuesto por quien dirige el Ministerio Público.
Desde que la oposición ganó la mayoría en la AN, este Poder se ha dedicado a socavar la institucionalidad de la República. Desde enero de 2016 el Parlamento ha dirigido ataques al Poder Ejecutivo y no acata las sentencias del Máximo Tribunal del país, situación que conllevó al desacato.
CiudadBqto ¡Na' Guará!