
Durante la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés), los representantes de Pyongyang, condenaron categóricamente las sanciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a las que han tachado de ‘hipócritas’; defendieron, a su vez, su derecho a desarrollar herramientas militares para la disuasión defensiva.
En la declaración de la nación comunista, presentada ayer lunes en la mencionada cumbre que se realiza en Manila, capital de Filipinas, la RPDC protestó por las sanciones emanadas recientemente del Consejo de Seguridad de la ONU por considerarlas como un abuso de autoridad, más aún, teniendo en cuenta la clara y real amenaza que se cierne sobre su territorio por parte de Estados Unidos, nación que ha causado innumerables devastaciones en sus agresiones militares contra los pueblos del mundo, en las que se incluye el uso de armas atómicas contra población civil en Japón.
Muchos analistas han coincidido en que, el gobierno de Corea del Norte, ha sido satanizado durante décadas por los medios de comunicación, quienes lo han tachado de ‘dictadura’ y ‘tiranía’ a lo interno y, a lo externo, lo presentan como un gobierno agresivo que amenaza con atacar ‘sin miramientos’ a cualquiera. Estas actitudes, en la práctica, corresponden más a EEUU que a Pyongyang, que jamás en su milenaria historia ha agredido a ninguna nación.
No obstante, se debe recordar que la preparación y el desarrollo de Corea del Norte en el ámbito militar, se debe a una necesaria actitud defensiva. Debe recordarse que desde 1950 hasta 1953, Estados Unidos desató una feroz agresión contra esa pequeña nación asiática, en la cual los bombardeos dejaron en ruinas el país y un trágico saldo de víctimas civiles.
De allí se desprende la argumentación de la declaración de la RPDC en Manila, en la que aseguran que jamás pondrán su armamento nuclear ni su capacidad balística en una mesa de negociación, y mantienen su disposición a propinar una dura lección a Estados Unidos si se atreven a agredirlos militarmente.
Corea Socialista ratifica, además, que su intención no es agredir a ninguna nación que no se preste directa o indirectamente para una intervención contra el pueblo de Corea, por lo que las acusaciones de amenaza mundial por parte de la ONU, son ‘injustas’ e ‘injustificadas’.
ALEJANDRO GIL RIVERO I AGENCIAS
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