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¿Y después del 15 de octubre qué?

 

En dos meses y medios hemos concurrido a dos procesos electorales, ambos de una importancia excepcional. El primero cerró un ciclo marcado por la violencia opositora (no significando que hayan renunciado a ella), que los obligo, por la fuerte presencia popular, a desechar por los momentos la violencia, la destrucción, el asesinato vil y cobarde; pero trasladando su acción depredadora al campo económico, afectando con ello a la totalidad del territorio y su población, cosa que no lograron con su violencia criminal, que se concentró en pocos estados y contados municipios.

Hoy concurrimos a un ejercicio violento de grandes proporciones que golpea a la nación entera. En medio de ese cuadro, con unas fuerzas chavistas revitalizadas y un pueblo desafiante marcando el camino a sus dirigentes, se escenificaron las elecciones del 15 de octubre, cuyos resultados sorprendieron a todos, incluso a las fuerzas revolucionarias. El enemigo quedó desconcertado, dividido, desmoralizado, sin norte y con una base social escéptica, llena de frustración y rabia hacia sus «lideres». Las fuerzas imperiales y oligárquicas del mundo tratan de recomponer su discurso, sin lograr una explicación convincente a lo ocurrido y no les queda más remedio que apelar a la mentira burda y exigencias descabelladas para sacarle la pata del barro a los cipayos en Venezuela y tratar de aglutinar un frente común contra el proceso bolivariano.

¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? Preguntas leninistas, cuyas respuestas trazaron el camino glorioso de la Revolución Bolchevique. Hoy los revolucionarios venezolanos tenemos el reto de definir una ruta victoriosa frente a este complejo cuadro político. Hemos llegado a un punto donde el avance del proceso bolivariano no depende de actos formales ( sin que ello signifique su negación), el porvenir de la Revolución, su continuidad en el tiempo y el espacio debe estar en las manos del pueblo; sin pecar de espontaneistas y populistas, consideramos que el pueblo tiene no solo el derecho, sino también el deber, de trazar el camino con mucha fuerza y determinación a los dirigentes chavistas, estos cometerían un crimen si no toman las medidas esperadas y anheladas por este pueblo, que en diversas ocasiones va rebasado y superado a sus dirigentes: recordemos los hechos del 2002, 2003 y más recientemente el 30 de julio y el 15 de octubre.

El pueblo se ha manifestado de manera contundente en los dos últimos procesos electorales y con ello está marcando un camino a nuestros dirigentes, está formulando un reclamo y está exigiendo, que quienes cumplen funciones de Estado tomen medidas urgentes para atacar, frenar y derrotar la guerra económica. No pueden, quienes tienen puestos de mando, dejar de tomar las medidas que la situación exige. Ante una situación extraordinaria debe haber respuestas extraordinarias, especiales y nuestros dirigentes en puestos de mando están en la obligación y el deber de tomarlas. Es hoy ¡es ya! luego será tarde y como dicen en mi pueblo: “Después de ojo afuera no vale Santa Lucia”. Seria criminal no tomar las medidas que la situación exige y que el pueblo demanda.

Nuestro pueblo es atacado de manera inmisericorde y a pasar de este sufrimiento se ha mantenido leal, paciente y espera de nuestra dirigencia mucha firmeza y las medidas que metan en cintura a la oligarquía parasitaria y depredadora. Los líderes deben interpretar el sentir y sufrimiento del pueblo y no estorbar, ni frenar el ímpetu popular que demanda de manera urgente medidas, resoluciones y actos de gobierno para derrotar a los hambreadores del pueblo y protegerlo de este capitalismo salvaje y criminal que paulatinamente nos condena al hambre.  “Vacilar es Perdernos”.

En definitiva estamos transitando un momento glorioso, donde el pueblo, como en los grandes acontecimientos históricos, marca por momentos el camino y los dirigentes deben ponerse al frente de su pueblo, convirtiendo sus reivindicaciones en actos de poder, en ejercicio de gobierno, en leyes y decretos inexorables, derrotando el nuevo ataque enemigo cuya arma principal es la económica, preparando la defensa de la Patria, construyendo el Estado Comunal, fortaleciendo la preparación y la alianza cívico militar. Sobretodo crear, construir y fortalecer una sólida organización revolucionaria, con revolucionarios. Se trata de hacer una revolución de verdad y en «una revolución o se triunfa o se muere si es verdadera».

 

HONORIO DUDAMEL

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