En medio de la calma y la paz generada por el accionar de la ANC y los resultados electorales del 15 de octubre, donde la revolución obtuvo una impresionante victoria ante una oposición cada día más dispersa y dividida, es obligatorio hacer un análisis de los resultados de los dos polos en disputa en el escenario político venezolano. Por un lado, realmente es meritorio este triunfo electoral del chavismo. Por una parte, este hecho ocurre en medio de una feroz arremetida imperial acompañada de una guerra económica y una inflación inducida que ha generado un justificado malestar en la población, lo cual forma parte del guion montado por el imperio para derrotar la revolución, asignándole la responsabilidad ante esta crisis económica.
Este mecanismo le ha funcionado en muchos países y pensaban que ocurriría igual en Venezuela. Lo que ellos, la derecha nacional e internacional y sus medios, olvidan es que el pueblo venezolano ha venido adquiriendo un nivel de comprensión política de nuestra realidad y una conciencia de clase, producto del liderazgo del comandante Chávez y su legado y de las acertadas políticas del presidente Maduro. Es un triunfo electoral que permite afirmar que la solidez de la Revolución Bolivariana es una realidad incuestionable, blindada para cada combate que quiera plantearle la oligarquía venezolana y los partidos de derecha. Ya le hemos demostrado que ni la vía de la violencia, el terrorismo y las guarimbas, ni el camino electoral de manera desorganizada son suficientes para derrotarnos.
En contraste, los partidos de la derecha, antes enmarañados en la extinta MUD, de nuevo engañaron a sus seguidores, haciéndoles creer que la crisis económica en la que nos encontramos serían argumentos suficientes para ganar un alto número de gobernaciones. Pagaron encuestas para auto engañarse y salieron con las tablas en la cabeza. Los números de gobernaciones ganadas por la revolución, 18; el alto nivel de participación electoral, 61,03%; y el número de votos nacionales alcanzados, más de 11.035.898 de un registro electoral de 18.082.006 habitantes, donde el chavismo obtuvo 5.814.903 votos, contra 4.983.626 votos de la oposición, para una diferencia de 831.277 votos; son evidencias suficientes para pensar que en los próximos escenarios electorales, estaremos en mejores condiciones que el sector opositor. Lo más importante a destacar de esta participación electoral de la derecha venezolana es que los grupos terroristas de Primero Justicia y Voluntad Popular casi desaparecieron del mapa electoral (1 gobernación primero justicia). El “triunfo” de Acción Democrática en 4 gobernaciones y el deslinde que han venido haciendo de los sectores terroristas auguran un futuro de conformación de una oposición seria y enmarcada en la constitución. Es tal el desamparo de esta maltrecha derecha venezolana, que los intentos de cantar fraude, como en ocasiones anteriores, han fracasado por las duras críticas hechas desde su mismo sector ante esta absurda conducta de no saber perder y querer siempre desconocer la voluntad del pueblo.
En lo que corresponde al estado Lara, el triunfo arrollador de la almiranta Carmen Meléndez en verdad se constituye en una esperanza, por la posibilidad de sacar a nuestro estado del abandono al que fue sometido por años por Henri “Falsón”. La matriz propagandística que había montado este inefable personaje, incluso a nivel nacional, fue pulverizada por el PSUV, el GPP y la Almiranta Carmen Meléndez en esta jornada histórica del 15 de octubre. Debemos comprometernos para que esta esperanza y este sueño de reivindicación del pueblo larense comience a materializarse desde ya.
Pongamos todo nuestro empeño y capacidades para lograrlo y hacer olvidar esta pesadilla que soportamos por años.
JULIO CHAVEZ
CiudadBqto ¡Na' Guará!