
El pasado sábado, la ciudad de Barquisimeto fue sede de un acto cultural de amistad entre Rusia y Venezuela, en el cual se celebraron varias actividades, entre ellas, la exposición ‘Los Autógrafos de la Guerra’ del distinguido artista ruso, Gennady Dobrov. La actividad estuvo acompañada de entes gubernamentales regionales y diplomáticos internacionales.
‘Los Autógrafos de la Guerra’, es una obra que consta de varias pinturas, en las mismas se destacan los rostros y testimonios de seres humanos comunes, quienes lucharon por la libertad de la gran nación rusa durante la Gran Guerra Patriótica.
Entre los retratos capturados por el pincel de Dobrov, se encuentran ‘Un Viejo Soldado’, dedicada a Mikhail Kazankov, quien participó en tres guerras para defender a Rusia de los enemigos externos, estas fueron la guerra frente a Japón (1904-1905), la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Gran Guerra Patriótica (1941-1945) contra las huestes de la Alemania nazi. A sus 90 años, el severo rostro de Kazankov, dibujado por Dobrov, “iluminaba con profunda sabiduría en cada arruga”.
Así, el resto de las pinturas de la obra, expresan los sacrificios de las personas comunes, de la misma manera que dejan un anhelo que se convierte en un mensaje para las futuras generaciones: “no queremos otra guerra”.
Otro de los aspectos de esta obra, que se inauguró en la galería de arte del Biotel, al oeste de la capital larense, es que pretende rescatar del olvido el legado artístico de los grandes personajes del ámbito cultural ruso y compartirlo con los países amigos.
CULTURA Y AMISTAD
Las palabras de Gennady Merts, representante del Centro de Cultura y Amistad Ruso-Venezolano (Cecaruven), durante la inauguración de la exposición, estuvieron cargadas de sentimentalismo ante los sacrificios de todo el pueblo durante la Gran Guerra Patriótica. Recordó a los héroes anónimos que hicieron posible la victoria en la batalla del Arco del Kursk, la cual arribó a su 75 aniversario y fue parte de las conmemoraciones de esta actividad.
Otros de los asistentes, fueron los representantes de la embajada de la Federación de Rusia en Venezuela, Brykov Roman Sergeyevich, así como el primer secretario y jefe de la representación de Rossotrudnicestva, Guliáev Alexey Vladimirovich; estuvo presente también, el cónsul honorario de Portugal, Acácio Pedro Ferreira Leal, así como representantes de la Alcaldía del municipio Iribarren y la Gobernación del estado Lara.
MÚSICA DEL ALMA RUSA
Posterior a la inauguración de la exposición ‘Los Autógrafos de la Guerra’, los más de 200 asistentes presenciaron el concierto titulado ‘Música del Alma Rusa’, el cual fue dedicado al Día de la Unidad Popular, donde se destacaron músicos rusos desde sopranos, pianistas y bailarinas. Los músicos venezolanos también estuvieron presentes, demostrando que el arte es uno de los vehículos para estrechar la amista internacionalista entre los pueblos.
En la misma tarima, se presentó la agrupación Ekomatreski, dirigidos por Oksana Venus, pero compuesto en su totalidad por bailarinas venezolanas, quienes animaron la velada con bailes como Kalinka, coreografías y cantos populares de la nación euroasiática. Al final de la jornada, se realizó una degustación de platos típicos de Rusia con la que se deleitaron los asistentes.

75 años de la Batalla de Kursk
La Batalla del Arco del Kursk del 12 de julio al 23 de agosto de 1943, otras de las conmemoraciones del acto del pasado sábado, fue una de las contiendas decisivas en la Segunda Guerra Mundial. En ella, las tropas soviéticas propinaron una derrota contundente a las hordas hitlerianas en la batalla de blindados más grande de la historia humana.
Los nazis de Hitler intentaban retomar la ofensiva, luego de ser derrotados en Stalingrado unos meses antes. Pero la valentía del Ejército Rojo y sus brillantes mariscales Konev, Zhukov y Valievski orientados por Stalin y el Partido de los Bolcheviques acabaron con las ilusiones genocidas fascistas. La Batalla del Kursk, fue la estocada contra el ejército alemán, que luego de ella se batió en retirada hasta ser exterminados en mayo de 1945 en Berlín.
Una réplica de la Bandera Soviética con la Hoz y el Martillo, que ondeó victoriosa en el Reichstag alemán (símbolo del poder nazi), tras la captura de Berlín por el Ejército Soviético, adorna la galería de arte del Biotel de Barquisimeto estos días.
Texto: Alejandro Gil Rivero/Ciudad Bqto
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