
Hace unos días, el presidente Nicolás Maduro, por medio de sus cuentas en las redes sociales, hacía un llamado a la unidad y la cohesión de los patriotas. No es la primera vez que esto sucede, sin embargo, en esta ocasión, el mensaje estaba dirigido en un contexto de rumores que hacen presagiar una agresión a inicios del venidero año 2019.
El imperialismo norteamericano, históricamente agresivo y guerrerista, en la actualidad cumple una de las mayores escaladas de hostilidad a nivel planetario. Las guerras de rapiña y los bombardeos a discreción, así como las amenazas y las sanciones, se triplican en todo el mundo en medio de la prepotencia del empresario presidente Donald Trump.
Una de las modalidades de las agresiones imperialistas, es la que realizan de manera indirecta por medio de gobierno marionetas en las distintas regiones, como la masacre de Israel contra Palestina, la agresión de Ucrania a los pueblos del Dombass (frenada en seco por Rusia) y la más trágica de todas, la agresión militar de Arabia Saudita contar el pueblo de Yemen.
GUERRAS A FLOR DE PIEL
Las hostilidades entre los grupos imperialistas, los cuáles se pelean por sus ‘zonas de influencia’ y sus ‘fuentes de materias primas’, aunque estas pertenezcan a países soberanos, amenazan desde hace varios años con hacer estallar una nueva guerra mundial entre los bloques de las potencias occidentales (Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea) contra las potencias orientales (Rusia, China e India).
A los imperialistas no les faltan ganas de ir a la guerra, al fin y al cabo los grandes señores no pelean en ellas, sino los trabajadores de los distintos países que se matan entre sí. Pero lo que hasta ahora, ha impedido que estalle esta guerra es, sin dudas, la capacidad destructiva nuclear de los contrincantes, la misma que desataría un cataclismo de incalculables proporciones en la que perecerían obreros, campesinos y banqueros capitalistas en la misma medida y sin distinción de clases.
Las guerras mundiales, fueron en el siglo XX la modalidad predilecta de los capitalistas para realizar los ‘repartos del mundo’. En la actualidad, es un método que a simple vista podría estar descartado, por lo que los repartos de territorios se realizan con guerras locales. Por ejemplo las incursiones del bloque occidental en regiones controladas por Rusia en Siria, Libia, Ucrania, el Cáucaso y los países bálticos por un lado, y por otro, la cada vez más fuerte penetración del bloque oriental en territorios que Estados Unidos considera propios como Latinoamérica y algunas zonas de África.
EEUU QUIERE PARECER MÁS FUERTE DE LO QUE ES
En medio de toda esta maraña de conflictos, una vez derrotado estrepitosamente en Siria y lanzando potes de humo en las cercanías de Crimea, Estados Unidos busca ‘poner orden en su patio trasero’, por lo que ha emprendido una feroz campaña para poner juntas títeres a gobernar en los países de América Latina, tal es el caso de Argentina, Brasil y Ecuador, manteniendo por el cuello a países históricamente fieles como Colombia, Perú, etc.
En cuanto a los países con proyectos independentistas, y que hasta hace años estaba obligado a reconocer, los norteamericanos han dejado a un lado esa fingida tolerancia e iniciaron un cerco sin precedentes en el subcontinente. Así, por medio de sanciones, chantajes y amenazas de guerra, intenta asfixiar a Venezuela, Cuba y Nicaragua, manteniendo a Bolivia en la mira.
Se podría decir que los Estados Unidos se replegaron y lamen sus heridas luego de sendas derrotas, pero la agresividad es una de las maneras que usa para tratar de ocultar su debilidad. Por eso la reactivación de las hostilidades en Ucrania y las sanciones sin sentido contra Irán.
EL PAPEL DE VENEZUELA
La golpeada y arrollada economía de Venezuela, ha sido uno de los escenarios preparados por los imperialistas como antesala a una agresión militar, usando a países lacayos como lo acantonados en el denominado ‘Grupo de Lima’; una agresión que en mucho se asimila a la que realiza contra Yemen a través de Arabia Saudita.
Debe recordarse que Yemen, el país más pobre del Medio Oriente, intentó gobernar de acuerdo a sus intereses nacionales, lo que fue motivo para la agresión que promueve Estados Unidos con las armas del régimen genocida de Riad. El ataque ha costado a Yemen una crisis humanitaria sin precedentes. La ONU ha realizado continuos llamados para que se detengan los bombardeos y el país perece por el hambre según testifican los alarmantes informes de la Unesco, Fao y decenas de Ong’s, el bloqueo saudí impide la llegada de alimentos y agua desde hace meses, mientras los medios aguardan la caída del gobierno yemení sin condenar el genocidio en curso del que pocas informaciones llegan.
UNIDAD Y COHESIÓN DE LOS PATRIOTAS
Evidente ha sido la creciente actitud hostil de Colombia contra Venezuela, que ha cambiado la diplomacia por ‘gamberrismo’. El gobierno neogranadino, sintiéndose fuerte por la victoria en Brasil de la extrema derecha y por los recursos de guerra recibidos de Estados Unidos, ha anunciado que en enero rompería relaciones de manera oficial con Venezuela, lo que en política internacional se entiende como el paso previo a las hostilidades. ¿Ya tiene Duque el dedo en el gatillo?
Las ambiciones de la oligarquía colombiana respecto a Venezuela, son de vieja data, por ejemplo, los más osados reclaman que el Golfo de Venezuela les pertenece y manifiestan sus intenciones de “querer recuperarlo por las buenas o por las malas”. Las mentiras de los medios y su facilidad para crear falsos positivos en la frontera también entran en juego, por lo que una excusa para la agresión sería lo de menos.
El presidente Maduro ha visto el peligro, de allí su llamado a la cohesión nacional, a tener en frente el legado del comandante Chávez. Se trata de un llamado urgente a la unidad ante los vientos de guerra que amenazan la soberanía nacional.
CiudadBqto ¡Na' Guará!