Por ser uno de los valores humanos más respetados en el mundo, en 1996 la UNESCO declaró el 16 de noviembre de cada año, como Día Internacional para la Tolerancia.
La tolerancia no es un fin, sino un medio, es la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permiten descartar la violencia, sin tolerancia la paz no es posible. Con tolerancia, se hacen realidad numerosas labores humanas y sociales, y se afianza una cultura de paz.
Este valor se ha convertido en el pan de cada día, ya es normal que al hacer actividades cotidianas como usar un taxi, o ir a un banco o a la panadería se escuche a alguien emitir una opinión y que varias personas refuten hostil y groseramente su pensamiento, creencia, estatus social, etc. También hay quienes responden a esa opinión con respeto, usando precisamente la tolerancia.
Venezuela, al ser un país calido, caribeño, amazónico y andino, el cual recibió por muchas décadas a millones de inmigrantes, es el resultado de una mezcla de razas única. No existe un rasgo generalizado, al contrario, todos somos distintos. A pesar de los actos xenofóbicos que han sufridos hermanos venezolanos que decidieron emigrar a distintos países, seguimos en la consolidación de una sociedad de paz.
Los problemas políticos, sociales y económicos que hemos venido afrontando han hecho que poco a poco se pierdan ciertos valores morales y éticos de la sociedad. Sin embargo, mientras exista gente dispuesta a luchar por los derechos de nuestro país, por la igualdad a la justicia, por enseñar a los niños a ser tolerantes con sus compañeros de clases, con los amigos y la familia, entonces no todo está perdido, por el contrario seguimos construyendo un país en amor.
Por otra parte, es importante recuperar los espacios culturales y sociales que hemos dejado en el olvido, y entender que ser tolerantes no significa quedarse callado ante los abusos, es saber expresarnos de una manera correcta, pero también comprender que una reacción violenta solo traerá más violencia. Necesitamos una sociedad dispuesta a dialogar ante las actitudes violentas e intolerantes. El cambio debe empezar por nosotros, intentando cambiar nuestra actitud en la calle mientras realizamos nuestras labores diarias. Debemos ser amables, y no olvidarnos de nuestros valores, y entender de que como dice el dicho “cada cabeza es un mundo”, y cada persona tiene su forma de pensar y eso se debe respetar.
Es por ello, que la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, aprobó la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia. “Ha llegado la hora de, a través de un gran proceso político de creación de conciencia, castigar los delitos de odio, la intolerancia en todas sus formas de expresión y que se acaben definitivamente”, expresó en su momento el presidente Nicolás Maduro.
Es importantes recalcar, que la ley permite revocar la licencia del prestador de servicio de radio o televisión que promueva el odio o la propaganda de guerra, y señala que los medios de comunicación que no difundan mensajes “destinados a promover la paz, la tolerancia y la igualdad”, serán multados con hasta 4% de los ingresos brutos causados en el ejercicio fiscal inmediatamente anterior a aquel en el que se cometió la infracción.
FRANCIS AGUILAR
CIUDAD BQTO
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