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Desinformación y noticias falsas en la pandemia ¿Tan letales como el Covid-19?

La calidad y veracidad de los contenidos de todo lo que tiene que ver con la información que se hace llegar a la población es clave en momentos en que hay sobrada preocupación por la letalidad del virus del Covid-19 y los efectos colaterales que el mismo general en el ámbito mundial. La angustia ante tal pandemia se agudiza desde principios de enero de este 2020 cuando comenzaron a difundirse opiniones y criterios engañosos de todo lo que rodea al virus, desconocido hasta entonces y cuando apenas había ocasionado 17 fallecimientos en toda Asia. Desde ese instante se comenzó a propagar, tal cual virus, este tipo de información o desinformación y las naciones asiáticas y europeas comenzaron a poner en funcionamiento centros de verificación de datos a lo cual se sumaron al presente mes de junio otras en el resto de los continentes. Tan dañina y letal se convirtió la difusión de información falsa que obligó a reactivar y en otros casos crear organizaciones dedicadas exclusivamente a desmontar contenidos inciertos y ofrecer los realesalrededor de todo el planeta.  Una de las primeras deformaciones detectadas en nuestro continente tiene que ver con el manejo desacertado (intencional o no) de los datos de contagiados y fallecidos, como ejemplo claro y palpable está la información aportada por el gobierno de Ecuador que reportó en su momento algunos pocos casos de muertes por Coronavirus en Guayaquil y los datos verificados hablaron de miles, así que cuando no se aportan datos con objetividad se crea un terreno muy fértil para la desinformación y como consecuencia se genera pánico en la ciudadanía. El costo político para unos cuantos gobernantes del mundo al tener que ofrecer datos reales es muy alto y en razón de ello mandatarios de naciones como Ecuador, Brasil y Estados Unidos, por mencionar algunos, apelan a la desinformación y manipulación de datos para tratar de maquillar una realidad que a la larga es imposible de ocultar, tal cual como ha ocurrido. El anuncio del gobierno estadounidense de no aportar cifras de contagiados y fallecidos en lo adelante en esa nación norteamericana, es un muestra de cómo se busca de forma desesperada minimizar los efectos negativos de una desacertadapolítica en el manejo de la pandemia y que ha traído como consecuencia una propagación casi indetenible del virus que va rumbo ya hacía los 200 mil muertos. Sin embargo, y para dar al traste con esta absurda postura, se produjo una reciente decisión de un tribunal federal de los Estados Unidos que obliga a difundir diariamente datos certeros en este sentido.

Hay información que mucha gente esta compartiendo en sus redes sociales fundamentalmente y que tiene que ver con el pensamiento de que pueden ser útiles para sus amistades o familia, tal como ese engaño de que al tomar algunos sorbos de agua, vas a eliminar el virus de tu boca y que fue difundido hace algunas semanas atrás y es muy probable que parte de esta desinformación o información sea maliciosa, sin duda no todo está bien intencionado. Tenemos quizá el ejemplo más patético y trágico de los efectos que produce difundir información falsa, cuando el propio presidente Donald Trump llamó públicamente a inyectar desinfectante en las personas para combatir el virus y como consecuencia de ello mucha gente en todo el mundo comenzó a ingerirlo y la cantidad de intoxicados que se registró fue impresionante llegando a miles de afectados. Y así como me refiero a Trump también lo hago con Bolsonaro que al principio denominó al Coronavirus como un “gripecita” y que no había razones para confinar a la gente, luego promovió ideas de apertura y se manifestó públicamente en contra del distanciamiento social en Brasil. Las consecuencias de la desinformación y la información falsa no se hicieron esperar, ahora la nación amazónica sufre un desastre con una pandemia fuera de control, con la tasa de contagios más alta del mundo y la segunda del planeta en fallecidos.

Otro ejemplo de fake news se evidenció cuando se difundió información de que la gente estada muriendo en las calles de Caracas al igual que en Guayaquil como consecuencia del Coronavirus y el gobierno ocultaba estos casos.  A tal efecto se mostraban algunas fotos que luego de la verificación respectiva correspondían bien sea a fallecidos por infartos (comprobados por médicos especialistas) y en otros casos gráficas pertenecientes a fallecidos de los que no se pudo verificar su origen. En este caso ya hablamos de información maliciosa, interesada en desconocer o minimizar los logros de la actual gestión de la Revolución Bolivariana que no sólo tiene una de las cifras de fallecidos más bajas del todo el continente, sino una tasa de contagios muy limitada y controlada que ha impedido brotes severos y sus propagación.

Mas descabellado y malintencionado el fake news generado por Human Rights Whatch, quién aseguraba a través de José Miguel Vivanco y una supuesta especialista médica de esa ONG, Kathleen Page, quienes sin tener ni presentar ningún tipo de datos verificables a la mano aseguraban que la cifra real de muertos en Venezuela por Covid-19 era de 30 mil y que “los venezolanos van a sufrir mucho”. Para ese momento la cifra real, verificable y comprobable era sólo de 10 fallecidos en todo el país. Por cierto, la cuenta twitter de esta supuesta profesional de la salud @DrKathleenPage1 contiene solo 6 tuits en todo su historial y el contenido de 5 de ellos es contra Venezuela, lo cual hace mucho mas cuestionables e interesadas las aseveraciones al respecto.

Pandemia paralela e infodemia

Dados todos los elementos señalados podemos afirmar con toda propiedad que estamos afrontando una “pandemia paralela” la cual tiene efectos directos tanto individuales como sociales en esta emergencia sanitaria por la que atravesamos. Podemos hablar también de una infodemia, que no es otra cosa sino información falsa o de fake news que circula por las redes sociales, grupos de whatsapp, medios tradicionales y ante la cual podemos ser víctimas. Estamos frente a una epidemia de desinformación y los contenidos falsos y engañosostienen efectos en como pensamos y en como activamos durante la pandemia, se aprovechan de la incertidumbre, de la necesidad de obtener informaciones ciertas y los periodistas como profesionales de la información debemos ser cautelosos, prudentes y comunicar ahora más que nunca con responsabilidad, lo que decimos y como lo decimos puede tener un gran efecto y esto aplica tanto en nuestro trabajo periodístico como en la manera que nos comportamos en nuestras redes sociales. En el caso de la desinformación en salud no exageramos al afirmar que representa un riesgo que puede llevar a muchos a la muerte, esto tiene un efecto directo y un ejemplo de esto, que ya lo expusimos anteriormente, fue el anuncio de Donald Trump de la supuesta de la aplicación de desinfectantes en humanos para acabar con el virus. El tema tiene mucha tela que cortar y en futuras entregas abordaremos las maneras como lidiar con la desinformación y las noticias falsas.

Periodista

Guillermo Alberto Castro Villegas

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