El incremento de los casos positivos estos últimos días en todo el territorio nacional, ha llevado a las autoridades competentes en materia de salud, prevención y seguridad de la nación, a tomar medidas estrictas en cuanto al combate que se libra a nivel mundial contra el Covid -19.
En principio, los rápidos controles que se implementaron desde el mismo inicio de la pandemia, permitió que el avance del virus pudiese ser contenido, hasta tal punto, que una vez superado los primeros meses de crisis, se dio un proceso de flexibilización, que permitiera volver a la normalidad a un grupo de sectores productivos de la sociedad.
Hasta el momento, los días de cuarentena estaban caracterizados por un apego irrestricto a las medidas por parte de toda la población, sin embargo, una vez que se decretó el inicio de la flexibilización, no pasó mucho tiempo para que comenzaran ha ocurrir irregularidades, que ocasionaron un retroceso en los avances logrados en el combate contra el coronavirus.
¿Qué ha ocurrido al respecto?
En la medida en que se fue desarrollando el retorno a la normalidad relativa, decretada por el Ejecutivo Nacional, la población fue asumiendo con cierta ligereza dicho retorno, hasta el punto en que llegó un momento en que prácticamente un gran número de personas en diferentes partes del país, ya no guardaban disciplinadamente (como al principio) cada una de las medidas sugeridas para protegerse contra la pandemia.
Aunado a eso, existen ciertos grupos de ciudadanos, que olvidando que este es un asunto de bienestar común, se han dado a la tarea de violar ciertos protocolos de seguridad, tan necesarios para el resguardo de la sociedad en su conjunto.
Tal es el caso de los migrantes venezolanos que han retornado al país, evadiendo los Puntos de Atención Social Integral (PASI) fronterizos, e ingresando por las llamadas trochas, y donde lamentablemente se ha dado la complicidad de las autoridades colombianas, que han permitido que las mafias que existen en el vecino país, ayuden a los connacionales a evadir los controles a cambio de dinero, poniendo así en riesgo la salud y vida de los venezolanos.
El resultado ya todos lo conocemos, de un día para a otro, han surgido una serie de focos de contagio, que ha trascendido las fronteras estadales, y el virus se ha venido propagando por varios estados del país, haciendo que las cifras se disparen repentinamente, generando en consecuencia, un estado de alerta nacional, que nos ha llevado ya a superar la barrera de los 4 mil contagiados, por lo que es necesario ponerle freno a esta situación.
¿Qué viene ahora?
En vista de esta realidad, se han tomado una serie de medidas para afrontar la situación, y así lograr contener el avance de este flagelo, uniendo esfuerzos para revertir esta realidad y recuperar en el breve lapso posible el control que se tenía sobre la propagación del Covid – 19.
Esto condujo a que a partir del lunes 22 de junio, se pusiera en marcha un plan especial, con la finalidad de aplicar barreras de contención, que son en definitiva, una parte de la radicalización necesaria para evitar se siga propagando el Covid-19 en la población venezolana, por medio de establecer un conjunto de medidas restrictivas del libre tránsito en las principales avenidas, calles y centros de concentración de personas en todo el país.
La orden es clara: Las barreras viales serán muy estrictas, y las fuerzas de seguridad y prevención del Estado, serán muy rigurosos en el control de los municipios, entidades y diferentes territorios, con el fin único de revertir el avance de los focos de la pandemia.
Un deber ciudadano
Las autoridades a través de todos los medios de comunicación existentes, las redes sociales y el apoyo de las organizaciones de base comunitarias, están haciendo el llamado a la población para que se asuma con carácter de responsabilidad las medidas.
El propio jefe de Estado, ha insistido en llamar al pueblo, para que atienda las indicaciones oficiales y se mantenga en casa, con medidas de protección y precaución.
Toca a cada uno de nosotros, asumir la tarea de ser garantes en el cumplimiento de las mismas, considerando que no es sólo nuestra vida la que está en juego, si no también la de nuestras familias y semejantes.
Francisco Moncada
CiudadBqto ¡Na' Guará!