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Se apagó la sonrisa de Chuchú

Jesús Ernesto Páez Díaz ha cambiado de paisaje. La última mañana del mes de junio alzó vuelo el amigo de los sonidos. Luego de sobrellevar la diabetes por varios años y dar ejemplo de valentía con su prótesis en una de sus piernas, Chuchú como le decían en el ámbito cultural, se ha marchado con su inolvidable sonrisa.

El hijo mayor de la unión entre el juglar Jesús Páez y Mirian Díaz, se destacó por muchos años por ser el sonidista de diversas agrupaciones culturales de la región y del país. Su talento, humildad y carisma en el desempeño de sus funciones tocaron el alma de un Movimiento Cultural que hoy lamenta su partida.

Apenas se supo la noticia, comenzaron a circular fotografías donde se podía apreciar a Jesús detrás de la consola de sonido. Bien sea en la principal del sonido de la sala o de la consola de monitores, saber que Chuchú estaba ahí era garantía de que el espectáculo tendría calidad técnica. 

Jesús desarrolló una habilidad extraordinaria en la ecualización de los procesos auditivos de cada género musical. Por ser hijo del Gordo Páez, conocía la Trova. Por sus orígenes y vínculos con Curarigua cantaba Golpe y Tamunangue, formando parte del Grupo Folklórico Barquisimeto junto a sus tíos Ruperto «Tico», Orlando «Lalo» y José Antonio «Toño» Páez, entre otros extraordinarios músicos del Acervo Cultural Larense. 

Desde el año 1996 trabajó con la agrupación De Khalafary’s, junto a sus hermanos Víctor en condicion de Técnico y con Manuel como músico de esta agrupación de Rock Latino. Formó parte del Nuevo Trío, con quien ofreció miles de serenatas al ritmo del bolero. Esa versatilidad de Chuchú lo llevó a ser sonidista de otros proyectos musicales como: La Radio Candela, Mafia Non Stars, Carota Ñema y Tajá, por mencionar algunos de los grupos con quien pudo trabajar.

Padre de tres hijos: Jesús Alejandro, Génesis José y Víctor Manuel a quienes les deja ese legado de amor y respeto a la cultura. Jesús Chuchú Páez Díaz deja un inmenso vacío en los escenarios. Por varios años también integró el equipo técnico del Teatro Juares demostrando siempre su compromiso a la calidad estética que sin duda aprendió de su padre, el recordado Gordo Páez. 

Con Jesús se va un inmenso capítulo del Movimiento Cultural de la ciudad crepuscular. Por eso, para cerrar esta nota, citaremos algunas expresiones, de tantas, que pueden leerse por las Redes Sociales de músicos, amigos y compañeros que le agradecen a Chuchú todo lo que aportó para que los Guaros sonaran bien…

Por Marco Sarmiento
@cantourgente

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