
El mes de agosto arranca con el cierre del proceso de actualización y nuevos ingresos en el Registro Electoral Permanente, proceso que adelanta el nuevo Consejo Nacional Electoral en el marco del cronograma pautado de cara al 6 de diciembre. Las elecciones parlamentarias siguen su curso de acuerdo a lo previsto y consensuado con factores de la oposición que parecen deslindarse del golpismo.
La derecha muestra importantes fisuras en su seno; mientras un reducido –y moralmente golpeado- grupo de Partidos y dirigentes se alinean con el Diputado Guaidó en su agenda golpista y entreguista, otros factores se alistan para participar en las elecciones de diciembre. Algunos ven los toros desde la barrera y no terminan de fijar posición. Lo cierto es que las elecciones se realizarán y que la oposición tendrá una plantilla variopinta de candidatos y fórmulas.
Cada elección lleva a estos sectores de la Derecha irracional a la misma interrogante y dilemas sobre su participación, hecho que al final se traduce en las muy conocidas denuncias de “fraude y de invalidez de los resultados por carencia de transparencia del proceso”. Sin embargo, ha sido por medio de procesos electorales por los cuales estos sectores –de la derecha- han obtenido alguna representación o poder en los últimos 22 años.
Cada Concejalía, Alcaldía, Diputación Regional o Nacional, Gobernación o Referéndum que han ganado se les ha reconocido y respetado. Es allí donde mejor les va; por la violencia no han obtenido ninguna victoria, por el contrario, solo han cultivado rechazo del pueblo trabajador y de sus propios simpatizantes.
La elección de diciembre, tal como está prevista, da oportunidad para la incorporación de Diputados de todos los sectores y factores. Las listas nacionales darán paso al poder legislativo más diverso de la historia democrática del país. Es quizás la primera vez en la historia de la República en que se contará con la participación de las minorías partidistas en un espacio tan importante.
Definitivamente el pueblo Venezolano y sus propios seguidores no merecen la oposición que tenemos, no merece esa dirigencia que lo irrespeta y lo asume incapaz de pensar. El mismo sistema electoral que les dio la victoria en 2.015 cuando ganaron la Asamblea Nacional, entonces en 2.018 ya no servía para llevar a cabo la elección Presidencial; o este nuevo CNE con personalidades independientes, otras cercanas al proyecto Bolivariano y dos abiertamente opositores, tampoco sirve para el desarrollo de las elecciones de diciembre.
La realidad es que sus divisiones, su entreguismo al poder imperial y los resultados de las encuestas hechas por ellos mismos, las cuales no le dan posibilidad de victoria alguna, los arrastran nuevamente al abstencionismo y con ello a una derrota política y electoral segura. Cada vez que transitan por esa vía pierden, pero insisten en esa estrategia.
El pueblo, con las dificultades que la pandemia del Covid-19 ha generado y agravado, pero con enorme convicción democrática y patriótica asistirá al compromiso electoral de diciembre y demostrará nuevamente su rechazo al entreguismo y golpismo opositor.
El dilema electoral está en las filas contrarrevolucionarias, los Revolucionarios no tenemos esas ambigüedades, vamos a elecciones, votamos por la Revolución, ganamos y celebramos nuestra victoria para poner a la Asamblea Nacional de cara al país y a las necesidades que nuestro Pueblo hoy tiene. Estoy seguro que, el próximo periodo legislativo de la nueva Asamblea Nacional, será el de mayor avance político, pero que además, abrirá las puertas a una nueva etapa de consolidación del Proyecto Bolivariano en Venezuela y América Latina.
Con Chávez y Maduro, Nosotros Venceremos.
CiudadBqto ¡Na' Guará!