Esta herramienta, desarrollada por el Centro de Neurociencias de Cuba, tiene como principal propósito detectar, lo antes posible, cualquier padecimiento auditivo o visual en los recién nacidos. A diferencia de otras tecnologías similares en el mundo, Infantix incorpora entre sus funciones la pesquisa visual.
Según varios estudios científicos, el sistema auditivo del bebé, incluso, antes de nacer, es capaz de responder a los ruidos que percibe en el vientre materno. Y es que, de todos los sentidos, el oído es, fundamentalmente, la experiencia sensorial que facilita la comunicación y promueve la interacción social, siendo así un aspecto esencial en el desarrollo emocional y cognitivo de las personas.
De ahí que la pérdida de audición suponga un obstáculo para la educación y la integración social, sobre todo si no se diagnostica en los primeros meses de vida.
La Organización Mundial de la Salud calcula que, en la niñez, casi el 60 % de los casos de pérdida de audición se deben a causas que pueden prevenirse, en tanto, indica que las pruebas diagnósticas permiten que estas afecciones se detecten en la etapa más temprana posible.
Las investigaciones al respecto coinciden en que los niños que nacen sordos o sufren una pérdida en tal sentido, pero son objeto de intervenciones apropiadas dentro de los seis primeros meses de vida, al cumplir los cinco años han adquirido las mismas habilidades cognitivas que aquellos que tienen una capacidad de audición normal.
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