Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), analiza la relación entre distintos contaminantes atmosféricos y los principales subtipos de cáncer de pulmón.
Numerosos estudios han apuntado a la contaminación del aire exterior, especialmente la exposición a partículas finas en suspensión (PM2,5), como un carcinógeno para el cáncer de pulmón —es decir, un agente capaz de causar este cáncer.
El estudio confirmó que la exposición a partículas finas (PM2,5) aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, y que este efecto se observa de forma similar en todos los subtipos histológicos, incluidos el adenocarcinoma, el carcinoma de células escamosas y el carcinoma de células grandes.
El análisis reveló además asociaciones relevantes con varios contaminantes gaseosos —en particular NO2, O3 y SO2— sobre todo en el cáncer de pulmón no microcítico. Dentro de este grupo, el dióxido de nitrógeno (NO2) mostró una relación más fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón, mientras que el ozono (O3) se vinculó con mayor riesgo de carcinoma de células grandes. En cambio, no se encontraron asociaciones consistentes entre los contaminantes gaseosos analizados y el carcinoma microcítico, uno de los subtipos más fuertemente vinculados al tabaquismo.
Fuente: Sinc
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