El director de la Asociación de Colombianos en Venezuela, Juan Carlos Tanus, mencionó las implicaciones, retos y proyecciones de la propuesta para consolidar una Zona Económica Especial (ZEE) binacional, con especial énfasis en el estado Táchira.
Durante su intervención en el programa La Jornada, transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), Tanus destacó que esta iniciativa busca armonizar la realidad de poco más de 12 millones de habitantes que hacen vida en la región fronteriza de Táchira, a fin de convertir esta integración histórica entre ambas naciones en una sólida propuesta económica.
Impacto laboral y desarrollo industrial
Uno de los logros más tangibles proyectados para esta zona es la creación de 40 mil puestos de trabajo en los próximos dos años.
Tanus enfatizó en ese sentido que, más allá de las fronteras geográficas y los ríos que dividen formalmente a los territorios, existe una población unida en términos culturales que se verá beneficiada por este dinamismo laboral.
El sector industrial, especialmente en el departamento del Norte de Santander (Colombia), debido a su presencia histórica en el eje fronterizo, juega un papel clave en la apuesta por articular de manera exitosa estos nuevos espacios de intercambio.
Impulso a la agroindustria y el turismo
La frontera común demanda un proceso urgente de industrialización de la tierra y los servicios. Sectores económicos de gran peso, como los palmicultores y los gremios dedicados al turismo, han manifestado un alto interés en la consolidación de la zona.
De igual forma, el entrevistado señaló que el valor de la frontera va más allá de los avances en materia de interconexión eléctrica y suministro gasífero, sino también que esta zona será una puerta a proyectos comerciales robustos con las empresas cercanas a la zona económica industrial.
Seguridad y estabilización cambiaria
A pesar de las proyecciones positivas, el director de la Asociación de Colombianos en Venezuela identificó los desafíos urgentes para garantizar el éxito de la zona industrial. El principal reto radica en superar la inseguridad en la frontera, una zona que concentra al 23.4 % del total de la población que une a Colombia y Venezuela.
Por otro lado, resulta indispensable debatir y encontrar una unidad de cambio común que genere confianza y estabilidad para los comerciantes y las transacciones transfronterizas.
Finalmente, Tanus advirtió que “habrá voces disidentes con respecto a esta propuesta, porque o no están representados o tienen otros intereses distintos a mejorar la vida de las personas de la frontera”.
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