Las juntas de dilatación presentes en muchos de los edificios construidos en el mundo forman parte del diseño arquitectónico que permite a las estructuras moverse de forma independiente durante los temblores de tierra, además de separar estructuralmente las edificaciones adyacentes para asegurar su estabilidad.
El ingeniero civil Humberto Rengel explicó que estas juntas son espacios entre los edificios que se dejan de manera intencional como parte del diseño, y su existencia se considera dentro de las normativas constructivas para garantizar un buen comportamiento estructural y sismorresistente.
En una publicación de la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructuras, a cargo del Ingeniero Francisco Garcés, se detalla que estas estructuras están hechas de materiales flexibles o elásticos. Muchas de ellas se componen de rellenos como poliestireno expandido o EPS (popularmente conocidas como “anime”), espuma de poliuretano o neopreno, mientras que para sellar y proteger la junta se utilizan siliconas, masillas elásticas y otros materiales similares.
El “anime” se usa en la construcción moderna como material de relleno, molde, aislante térmico o para aligerar el peso de la construcción. Posee múltiples usos, pero en ningún caso soporta la carga estructural del edificio.
Ante las noticias falsas que circulan sobre este tema, la comisión acota que las columnas, muros y vigas de concreto armado, acero, o incluso madera, de acuerdo con el sistema constructivo, son los que soportan el peso y las cargas estructurales de la edificación.
Los dos poderosos terremotos registrados en Venezuela, de 7.1 y 7.5 de magnitud, liberaron una gran energía que afectó de diversas maneras a muchas estructuras edificadas a lo largo de los años, algunas de las cuales soportaron el fenómeno geológico, mientras otras, incluso al lado de estas, resultaron colapsadas.
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