Investigadores del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) ejecutan un proyecto biotecnológico para extraer y concentrar las proteínas de la macroalga sargazo (Sargassum), con el objetivo de convertir este recurso marino en un insumo clave para la formulación de alimentos destinados a animales.
La iniciativa, liderada por el Centro de Física del IVIC, busca generar fuentes sostenibles de proteína alternativa que reduzcan la dependencia agroalimentaria nacional, al tiempo que ofrece una solución ecológica y productiva a la acumulación masiva de esta alga en las costas del estado Falcón.
Innovación física para minimizar el impacto ecológico
El proceso de procesamiento de las macroalgas sustituye el uso de químicos agresivos por métodos físicos, optimizando la extracción sin contaminar el entorno.
Sobre la metodología, el Dr. Aly Castellanos explicó los alcances del seguimiento:
«Estamos haciendo seguimientos, involucrándonos desde la cosecha hasta la generación de la proteína; igualmente, analizamos todas las variables involucradas con la finalidad de poder sustituir procesos donde se utilizan químicos fuertes para introducir métodos físicos, con la intención de minimizar el impacto ambiental en el procesamiento de las macroalgas».
Solución a un problema ambiental, turístico y pesquero
Aunque el sargazo cumple un rol ecosistémico fundamental en alta mar, su sobrepoblación en las orillas tropicales suele ocasionar contratiempos ecológicos, afectaciones al turismo y molestias de salud en las comunidades costeras.
El Dr. Castellanos subrayó la importancia de que la tecnología desarrollada sea de carácter escalable:
«Las algas se encuentran sobrepoblando ciertas zonas de las costas venezolanas y es de interés para el sector turístico y pesquero de alguna forma controlar esta sobrepoblación. La idea de la investigación en biotecnología es que sus herramientas tengan la capacidad de crecer sin perder eficiencia ni calidad, para que las toneladas de sargazo sean un bioinsumo que termine siendo un complemento alimenticio animal», concluyó el investigador.
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