El Gobierno de Panamá oficializó la declaratoria de estado de emergencia nacional tras una resolución aprobada en Consejo de Gabinete, con el objetivo de agilizar la asignación de recursos y coordinar respuestas inmediatas frente a los severos impactos del fenómeno climático El Niño. La medida responde a las evaluaciones técnicas presentadas por el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) y la gerencia del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA).
La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, detalló que la medida facilitará contrataciones y procedimientos administrativos directos para atender emergencias, abarcando desde el desabastecimiento de agua por sequía hasta el auxilio por inundaciones y deslizamientos de tierra registrados en diversas regiones.
Impactos clave y medidas preventivas:
- Estrés hídrico crítico: El IMHPA confirmó que 11 cuencas hidrográficas del país registran niveles históricamente bajos, comprometiendo la operatividad de plantas potabilizadoras y la generación de energía hidroeléctrica.
- Contrasts climáticos regionales: Mientras que la vertiente del Pacífico presenta un déficit de precipitaciones de hasta un 60 %, provincias como Bocas del Toro han experimentado un incremento del 25 % en el volumen de lluvias.
- Plan de contingencia agropecuaria: Se ordenó la construcción e instalación prioritaria de abrevaderos en la zona del Arco Seco para mitigar el impacto del déficit de agua sobre la ganadería y la producción agrícola.
- Afectación poblacional: Reportes de Sinaproc contabilizan más de 15.000 personas afectadas por contingencias climáticas asociadas desde inicios del año.
Con este decreto, el Ejecutivo panameño busca blindar la seguridad alimentaria, proteger la infraestructura vial y garantizar la disponibilidad hídrica tanto para la población como para el canal interoceánico.
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