Con el objetivo de restaurar la vitalidad de los suelos agrícolas y avanzar hacia la soberanía alimentaria, el Centro de Oceanología y Estudios Antárticos, adscrito al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), lidera un proyecto de investigación enfocado en la regeneración de tierras desgastadas mediante el uso de ormus o sales marinas profundas extraídas del Mar Caribe.
La iniciativa, titulada «Evaluación de biofertilizante de extractos de macroalgas marinas y bioestimulante multimineral del agua de mar para aplicaciones en agricultura regenerativa: el poder del mar Caribe en el campo venezolano», busca ofrecer una alternativa ecológica a los insumos químicos tradicionales empleados en el sector agrícola.
Agua pura de Isla de Aves y procesamiento de alta biodisponibilidad
El jefe del Laboratorio de Tecnologías Químicas del IVIC, Guillermo Centeno, detalló que la materia prima se obtiene en aguas de mar abierto cercanas a la Isla de Aves, ubicación geográfica distante de las costas continentales que garantiza un recurso libre de contaminantes urbanos, efluentes de ríos o impactos de origen humano.
«Obtenemos un agua pura, regida por el propio equilibrio del océano, que concentra cerca de 70 metales, oligoelementos y fitoplancton esenciales para la vida vegetal», explicó Centeno. El equipo científico somete la muestra a un proceso químico de purificación para extraer únicamente sales terciarias, las cuales poseen mayor biodisponibilidad, previenen el estrés hídrico y nutren de forma equilibrada a los cultivos desde la raíz.
Respaldo a los productores de los Andes y Altos Mirandinos
El bioestimulante está proyectado para atender zonas de producción intensiva como los Andes venezolanos y los Altos Mirandinos, regiones donde la exigencia de los ciclos cortos de siembra acelera la pérdida de nutrientes en los suelos y genera una elevada dependencia de agroquímicos.
El investigador destacó que experiencias internacionales con insumos similares reflejan incrementos de hasta un 30 % en el rendimiento de las cosechas, el tamaño de las hortalizas y la concentración de azúcares naturales.
Actualmente, el desarrollo se encuentra en fase intensiva de laboratorio, avanzando en análisis de difracción de rayos X, espectroscopia y caracterización fisicoquímica para la publicación de los primeros resultados. A largo plazo, el Ejecutivo Nacional y el IVIC proyectan llevar esta innovación de sello venezolano al uso cotidiano de los agroproductores en todo el territorio patrio.
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