Hoy entraremos a revisar uno de los sectores de mayor importancia y sensibilidad para el estado Lara y los estados vecinos. Nos referimos al sistema de salud estadal y muy especialmente al Hospital Central Antonio María Pineda (HCAMP), que por sus dimensiones, capacidad y atención prestada era uno de los hospitales insignia de Venezuela.
En los análisis que se hacen de la crisis actual del HCAMP, siempre sale a relucir el tema de la descentralización o centralización de sus funciones. Criterio que es muy subjetivo e incompleto, su crisis y su situación actual esta estructuralmente vinculada a la mala gestión de la gobernación del estado Lara y a los directores de salud regional, cuestión que se evidencia cuando observamos que existiendo en inventario insumos y fármacos para atender a los pacientes estos son obligados a comprarlos o adquirirlos a una suerte de mafias que operan dentro y alrededor del hospital; las salas de atención, baños y quirófanos destruidos contrastan por ejemplo, con la cantidad de insumos, equipos, instrumental médicos de diversos tipos, suministrados por el Ministerio del Poder Popular para la Salud, desde el 01-01-2016 hasta el 22-02-2017.
No alcanzaría este artículo para detallarlos, pero citamos algunos: carro de paro con sus accesorios, monitor de parámetros fisiológicos, desfibrilador bifásico, electrocardiógrafo digital, equipo para administración de hemocomponente, todo esto complementado con diversos insumos para la atención médica de calidad como lo merece un Hospital Central de una ciudad como Barquisimeto, pero que por intereses, desidia, negocios y por falta de humanidad no son puestos al servicio del pueblo que las necesita.
Las cifras de mortalidad de parturientas son alarmantes, para lo que va del año 2017 se contabilizaron 14 muertes. Esto puede ser corroborado por cualquier ciudadano en las mismas instalaciones del hospital. Incluso, la ZODI Lara y el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género han dispuesto en la sede del hospital de equipos de monitoreo para tratar de ayudar a buscar salidas a esta grave crisis en la maternidad del centro hospitalario y para orientar a tantas mujeres y niños venidos de lejanos lugares en busca de atención.
El número de camas para pacientes cada vez es menor, la situación de la morgue no puede ser más alarmante, solo hay dos forenses y ni siquiera hay baños para estos, aunado al dolor de la pérdida de un familiar, las personas tienen que soportar el padecimiento de la espera del cadáver, más allá de lo que cualquier proceso burocrático permite. La emblemática sala de la esperanza se encuentra en abandono y los familiares de pacientes amanecen bajos los árboles; el pediátrico está colapsado, Las ambulancias son chatarras, existiendo además déficit médico que ellos mismos promueven. Todo esto pasa bajo la mirada angustiada de una comunidad que diariamente requiere de este servicio complementario para atender emergencias.
Esta situación contrasta con el esfuerzo que ha hecho la revolución bolivariana en diversos sectores. Si en alguno ha habido logros indudables es en el de la salud. Todo lo avanzado en Barrio Adentro y sus diversa expresiones como los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), las Salas de Rehabilitación Integral (SRI), los Centros de Alta Tecnología (CAT), los Centros Odontológicos, La Misión Sonrisa, La Misión Milagro y El Cardiológico Infantil, a pesar de la cruenta Guerra Económica, son muestras de lo que la asistencia medica significa para la revolución, además es innegable lo sensible que son en el alto gobierno cuando se trata de la salud.
Pero haciendo honor a la verdad y a la justicia con el Gobernador “Pobresista” de nuestro amado estado Lara, pueden estar muriendo parturientas pero el Hospital está bien pintado.
YOEL MORALES
CiudadBqto ¡Na' Guará!