Muchas veces parece exagerado catalogar a un opositor y contrario a nuestra concepción política, de ambiguo, cínico, manipulador o de actuar con doble cara, ante situaciones coyunturales, que implican “perdidas” de espacios políticos si se toman ciertas decisiones. La indefinición y el cálculo oportunista signan determinantemente su conducta. Con lo anterior, cualquier ciudadano que habite en el estado Lara y específicamente en Barquisimeto, de inmediato tiene que venirle a la mente la figura del gobernador Falcón. Como primera autoridad de Lara tuvo que emitir una tibia declaración en contra de los desmanes y destrozos que han venido ocasionando estos terroristas “pacíficos” que se han adueñado de algunos puntos focales de la ciudad. Después de esa declaración, donde señalaban que no apoyaría bochinches, recibió una andanada de ataques de su misma gente y como su juego es cuidar su imagen y sus posibilidades electorales futuras, reculó y se declaró aliado de tales delincuentes. El gobernador Falcón, “muy valientemente” se retractó y pidió disculpas a los manifestantes “no violentos y desarmados” que incluso quemaron un módulo de su policía ubicado en la redoma de Santa Rosa. Este manipulador de oficio tuvo el tupe de convocar a un Consejo de Estado por la Paz y la Justicia, para garantizar la paz de su territorio, proteger a sus angelicales terroristas, para que continúen la lucha por la paz, rodeados de mansas palomas y continúen su labor de destrucción de bienes públicos y privados, trancando calles y avenidas e incendiando obras de interés público de algunos municipios. Es tan evidente el fariseísmo de Henri Falcón, que, desde ambos lados del espectro político de Lara, recibe críticas por su dejadez en cuando al resguardo con su policía de la seguridad ciudadana, lo cual es un deber y una obligación indeclinable como primer mandatario del estado. Moverse entre dos aguas, caminar en el filo de la navaja y complacer a tirios y troyanos es una práctica que no se puede aplicar todas las veces. De nuevo Henri Falcón queda al desnudo y deslegitima ese Consejo de Estado por la Paz, cuando abiertamente apoya la violencia e involucra a las universidades y otras instituciones del estado en dicho consejo, transfiriéndole responsabilidades que solo a él competen.
La pregunta que nos hacemos todos los venezolanos es ¿Cómo evaluará este Consejo por la Paz las masivas movilizaciones que se dieron en Caracas, Barquisimeto y Cabudare, donde se demostró que las calles son del pueblo chavista? ¿Cómo explicará Falcón a su gente y a este Consejo por la Paz que hoy, Nicolás Maduro sigue siendo presidente de Venezuela, cuando prometieron que la fecha de su salida sería el 19 de abril de 2017? Lo único cierto es que Maduro sigue mandando y la oposición sigue sumando derrotas y frustraciones.
YOEL MORALES
CiudadBqto ¡Na' Guará!