jueves , octubre 19 2017
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PLANETA BQTO: Literatura, política & violencia

Desde su contenido la literatura es una manifestación del ser humano; puede consolidar una verdadera rebelión en contra de la cultura razonable o erguirse como un acto de desobediencia visceralmente político. Replantea, es una trinchera para enfrentarse a las clases y a su criterio, cruza dos bandos, una novela con otra, una idea con otra.

Qué papel tiene la literatura en un escenario de confrontación entre un sector violento de la oposición y las fuerzas de seguridad, una confrontación entre hermanos de sangre.  Hoy hemos recibido la lamentable noticia de la muerte que tomó por una aventura política y caprichosa a Andrés Cañizales y a Juan Pablo Pernalete, a Carlos José Moreno y al sargento Neumar Sanclemente; a esta lista se suma Paola Ramírez y Almelina Carrillo y la lista continúa en un gran asfalto sobre la intemperie y bajo el mando de timón el sector más extremista de la derecha nacional.

Ese sector ha demostrado su pérdida de valor, su resentimiento político, su frustración y su odio, sin el mínimo esfuerzo por la tolerancia y convivencia. En escenarios de los focos violentos, hemos visto todo tipo de actos escudados en un falso sentido de pertenencia humana y colocando a la palestra su pérdida de valor en convivir civilizadamente.

Y la pregunta sigue,  ¿qué  función tiene la literatura que se gesta hoy en día y que se puede lograr con una cultura literaria frente al llamado de la “democracia y la libertad”, qué pensar frente a una página en blanco cuando vemos  en nuestra realidad  a una población lanzando desde los edificios hielo porque simplemente abajo transitan personas que piensan diferente, qué pensar si en las redes se lanzan tweets pidiendo asesinar a los que ellos señalan como sus contrarios, qué hacer frente a una fotografía de un chico incendiándose a sí mismo como protesta.

El sábado 20 de mayo quemaron a un hombre pensando que era chavista, Orlando José Figuera fue incendiado y apuñalado salvajemente, ante esto ningún escritor puede optar por una plañidera improvisación frente a una hoja en blanco, ¿por qué permanecer indiferentes?, ¿no tendríamos que abrumarnos por los violentos? Estamos llamados a hacer una literatura que promueva la paz de otra forma seremos espectadores del circo de unos sujetos que están siendo utilizados por la espuma rabiosa de la violencia.

Las metáforas, las letras, las palabras deben contribuir a buscar la paz, las diatribas deben ser superadas unificando nuestra riqueza cultural e imaginaria que nos abunda como venezolanos. No podemos cruzar los brazos mientras exista una violencia que sacrifica y ejecuta al más vulnerable, mientras la dirigencia de ese sector se toma un capuchino moca, en un restaurante de Altamira.

La literatura es nuestro combustible para defender a la humanidad

Tener una actitud evasiva frente a los problemas que acarrea la humanidad justificándose bajo un supuesto apoliticismo, permanecer indiferentes en época de asedio y violencia es una manera de validar la injusticia.  Esa ficción de los escritores sucursaleros que audazmente cabildean por el argumento del apoliticismo, no existe, ni en el escritor más hippie e hinduista, ni en el que escucha todos los días Jhon Lennon y comparte fotos de Janis Joplin puede permanecer ajeno.

La literatura que enarboló las luchas emprendidas desde la guerrilla hasta la aparición de una constituyente en el 98, la suma de las expresiones que forjó la revolución bolivariana, en estos momentos frente a la violencia, frente a la cacería de chavistas, debemos demostrar nuestro sentido humano e inclusivo, debemos superar la violencia desde una literatura que se sume junto al pueblo que desea la paz.

En estos momentos más que nunca la literatura tiene que combatir la guerra simbólica, psicológica y digital. Por encima de toda amenaza por la que pasa nuestro país frente al belicismo internacional, las transnacionales, los banqueros que siguen haciendo usura sobre el más pobre, el mercado unipolar, el libre comercio, el neoliberalismo de las grandes potencias financieras y corporaciones codiciando una guerra en nuestro país e interesados en crear en nuestra nación un ambiente de zozobra para apropiarse de nuestra riqueza mineral, gasífera y dominar la región de nuestra geopolítica.

La triple militancia planteada por Luis Brito García, son temas donde el escritor debe retomarlo para puntualizar y anotar en un cuaderno y organizarnos de manera disciplinada y comprometida, repensar nuestro quehacer político desde las organizaciones y buscar estrategias para la divulgación masiva de nuestras letras.

No olvidemos que durante la dictadura de Pinochet empezó una cruel persecución y asesinatos a líderes intelectuales, escritores, cultores que pensaban un mundo diferente. Además, quemaron libros (la memoria) y asediaron las imprentas. El escritor tiene como trinchera las imprentas; Simón Bolívar decía: “la imprenta es tan útil como los pertrechos en la guerra”.

Luchar contra los opresores consiste también en aportar desde la escritura una narrativa política que involucre mayores desafíos en contra de la violencia, masificar las obras hacia el pueblo hasta convencer auténticamente al otro de que si es posible luchar por un mundo más justo.

José Miguel Méndez Crespo

@josemiguelm87

 

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