
***En las entrañas del suelo occidental de Venezuela crece la planta silvestre que sirve para elaborar el cocuy de penca. Transparente y legendaria, la bebida pasó más de un siglo vinculada al bajo mundo, a la parranda, y a la vida recia de los pueblos del semiárido venezolano”***
En 2005 el cocuy de penca fue declarado Patrimonio Cultural del estado Lara y con esto se apoyó a los productores que, durante unos 50 años, debieron mantener sus hornos y alambiques en distintos grados de clandestinidad.
Hoy es totalmente normal conseguirlo en todas sus versiones que van desde las 40 hasta los 80 g° alcohólicos, o combinado con diversas hierbas y frutas.
Es una bebida que no puede faltar en todo rito y reunión social en el estado Lara: desde fiestas tradicionales, hasta matrimonios y cumpleaños, en tamunangues en honor a los santos y deidades, o simplemente para acompañar las alegrías y las penas de la gente de la tierra seca.
PLANTA ANCESTRAL
El cocuy (agave de cocui), era para nuestros antepasados aborígenes de la zona de Lara y Falcón, una planta mágica, sagrada, respetada y venerada, con la que se fabricaba una bebida fermentada extraordinaria.
Además, se hacían toda clase de artesanías: vestidos, alpargatas, hilos, cabuyas, mecates, chinchorros, alimentos y le daban múltiples usos en la medicina tradicional.
El cocuy y sus derivados eran también para nuestros aborígenes una especie de moneda, porque de ella se valían para el intercambio con los demás pueblos mediante el trueque por otros productos como el maíz.
De esta planta se aprovecha todo, incluso sus bellas flores, que son utilizadas para hacer encurtidos y son utilizadas en la preparación de ajiceros y en diversos platos de la gastronomía larense. La savia de la planta se extrae para calmar la sed en esos parajes tradicionalmente desérticos.
En el estado Lara, son reconocidas como zonas productoras de cocuy las poblaciones de El Tocuyo, Bobare, Quibor y Siquisique, entre otras de las serranías del semiárido venezolano que se extiende hacia Falcón y Yaracuy; zonas antiguamente pobladas por las etnias gayona y ayamana.
ANTECEDENTES
Entre finales del siglo XIX y principios del XX se consolidó el uso de esta planta para hacer el licor conocido como cocuy. En aquella época grandes extensiones del agave se visualizaban en las zonas semiáridas del centro-occidente venezolano.
El historiador Reinaldo Rojas comentó que en aquella época había industrias dedicadas a la producción de esta bebida.
En esa época se conocieron personajes que producían la bebida, como El Celador, encargado de garantizar la producción del cocuy, y El Librero, dedicado a controlar el alambique en el que se destila la bebida.
“El Estado cobraba sus impuestos y era una actividad completamente legal”, señaló el historiador. No obstante, refirió que el destino de la producción de cocuy cambiaría radicalmente.
EL COCUY EN LA CLANDESTINIDAD
A principios de la década de los años 50, en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, entró en vigencia una nueva ley de licores.
La norma establecía que las bebidas alcohólicas que se expendiesen legalmente en el país no podían pasar de 50 grados, entre otra serie de disposiciones. El cocuy, en su estado natural, puede llegar hasta 80 grados alcohólicos.
De esta manera el licor artesanal pasó de la noche a la mañana a la clandestinidad y fue severamente penalizado por el Estado. Con esto, los grandes consorcios licoreros logran imponerse como monopolios, imponiendo el ron como bebida nacional.
Agustín Ereú se inmortalizó como una de las primeras víctimas de la producción del cocuy de manera ilegal. El 2 de agosto de 1956 cayó abatido por los cuerpos de seguridad del Estado, en la entrada de la población de Aguada Grande, estado Lara. Ereú transportaba sobre el lomo de una fiel mula una importante cantidad de cocuy de manera clandestina. Este campesino larense era uno de las decenas de productores de cocuy perseguidos por las autoridades venezolanas de aquella época. Ereú fue víctima de la criminalización de la bebida.
LA REIVINDICACIÓN DEL AGAVE
La producción de cocuy no desapareció con la aprobación de una nueva ley. Esta actividad es una tradición que se remonta a la época prehispánica. Además, ha permitido mantener a las familias de esta zona del estado Lara en época de grandes hambrunas, como las vividas en el siglo XX. Reinaldo Rojas relató que los campesinos sacaban la cabeza de la planta conocida como penca y la hervían con leche de cabra, constituyéndose de esta manera en un alimento que permitía a las familias apaciguar el hambre.
PATRIMONIO, CULTURA Y VIDA
El historiador señaló que el cocuyero, como se le conoce al productor de cocuy, “resistió la persecución gubernamental, porque no era un aguardiente más (…) Además de ser su aguardiente, era un vehículo para sobrevivir cuando la necesidad apretaba, era su patrimonio, era su cultura, era su vida”.
Por estas razones la producción de cocuy no podía desaparecer, a pesar de las prohibiciones del Estado venezolano del siglo XX. La manufactura de este licor se mantuvo clandestina durante décadas, pero no desapareció. Por el contrario, terminó convirtiéndose en uno de los patrimonios culturales más importantes del estado Lara.
UNA PLANTA EN EXTINCIÓN
La intensa explotación y falta de reforestación provocó con el tiempo la desaparición de grandes hectáreas de la planta. En la actualidad se produce en pequeñas cimas de las serranías larenses y falconianas.
El gobierno revolucionario apoya un proceso de reforestación de la planta agave cocuy, además de acompañar la capacitación de los productores de la planta para la producción artesanal de la bebida, lo que se puede hacer, por ahora, hasta que la reforestación brinde mayores frutos. Este proceso se cumple, en parte, a través de las redes socialistas de innovación productiva que apoyan el trabajo de más de 300 familias larenses que producen cocuy.
Asimismo, se realiza la Feria del Cocuy en febrero de cada año, organizada por los productores del municipio Urdaneta. Estos productores declararon el 25 de febrero como el Día del Cocuy.
YULERMIS MIRELES / CIUDAD BQTO
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