
Luego de que el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, suspendiera temporalmente los efectos de la declaración de independencia de Cataluña del dominio hispano, para convocar a un diálogo internacional, y de la negativa de Madrid a aceptar cualquier conversación respecto a la crisis, los actores internacionales han dado sus puntos de vista.
La Unión Europea (UE), ha cerrado filas al lado del gobierno de España, encabezado por el ultra derechista Partido Popular (PP). El presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue uno de los más enfáticos y afirmó que ningún país europeo deberá meterse en los asuntos que consideró internos de España, descartando de esta manera, la posibilidad de negociación.
Similar postura ha sido la de la Comisión Europea (CE), ente que recalcó que no participaría en mediación alguna a solicitud del Govern catalán, condicionando un papel mediador solo si el Gobierno de España lo solicita. No ha habido solicitud por parte de Madrid, citan las fuentes diplomáticas, por lo tanto “¿Qué hay qué mediar aquí? Este es un problema interno de España”.
El presidente de la UE, Donald Tusk, también se puso del lado de Madrid, aunque con términos más esquivos pidió a Puigdemont que respetara el orden constitucional y que no tomara decisiones que haría imposible un diálogo.
PUNTO DE INFLEXIÓN
Pese a respaldar a Madrid, la UE se encuentra en un dilema referente a los sucesos del pasado 1 de octubre, cuando las cargas policiales con excesivo uso de violencia, trataron de impedir que el pueblo catalán decidiera su destino por medio de votaciones en un referéndum convocado por el parlament del gobierno independentista.
Al presenciar la violación a los derechos fundamentales por medio de la represión, el presidente de la UE realizó un contacto telefónico con Rajoy y, según relata, le pidió “que buscara una solución al problema sin recurrir a la fuerza porque la fuerza de los argumentos siempre es mejor que el argumento de la fuerza”.
OTROS MEDIADORES
La negativa a la mediación en el conflicto hispano-catalán, parece ser exclusiva de entes gubernamentales europeos. Pero otros actores han manifestado su deseo de participar en un diálogo.
Uno de ellos es el lehendakari del Eusko Jaurlaritza (dirigente del gobierno vasco), Íñigo Urkullu, quien manifestó el pasado viernes desde el Parlamento Vasco que ‘no se quedará de brazos cruzados’ y que su apuesta es por un diálogo ante la legítima aspiración de independencia catalana. Debe recordarse que País Vasco o Euskal Herría, es una de las naciones que, al igual que Cataluña, Canarias o Galizia, aspiran a su autodeterminación y separación del dominio español para convertirse en repúblicas soberanas.
Entre los mediadores también se cuentan la Iglesia, el FC Barcelona, filósofos, escritores, organizaciones sociales e incluso Suiza.
AGR I AGENCIAS
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