Por: Prof. Juan Carlos Sierra

El Comandante Hugo Chávez escogió el camino pacífico y electoral para el desarrollo de la Revolución Bolivariana. Ello es sumamente positivo porque nos somete permanentemente a la aprobación de la población, pero también presenta importantes riesgos. En cada elección nos jugamos la estabilidad y la vida misma del proceso revolucionario.
Con una oposición apátrida y lacaya a los intereses imperiales, cada victoria electoral se convierte en una oportunidad de la Derecha para desestabilizar e ir en contra de los intereses del Pueblo. Desde su fundación, el PSUV ha ido perfeccionando sus mecanismos para la consolidación de estrategias para la Participación Popular, en el diseño y ejecución de Políticas Públicas que benefician al Pueblo, por ello es el Partido más importante y grande del país; de igual manera se han perfeccionado mecanismos para consolidar una robusta estructura de base y de movilización a la cual el enemigo le teme enormemente.
En democracia el voto tiene un inmenso valor, permite que sigamos avanzando en el camino de la soberanía, autodeterminación, integridad territorial para la consolidación del Estado Social de Derecho y de Justicia, contemplado en la Constitución de la República, que el Pueblo aprobó democráticamente.
El 6D es otra cita con la democracia para ratificar el rumbo revolucionario. Lo más importante de esas elecciones es votar y hacerlo por la opción revolucionaria representada por el PSUV y sus aliados. La alianza revolucionaria que obtendrá el PSUV y presentará a la población es garantía de Revolución, eso es lo estratégico.
No podemos permitirnos mezquindades ni vacilaciones frente a nuestros Candidatos, debemos apoyarlos y hacerlo a cuerpo entero. Debemos vaciarnos en apoyo a ellos, hacer los máximos esfuerzos por convencer a los descontentos, a los indecisos, a los que duden, a los que se sientan tristes y desesperanzados por las razones que puedan tener. No podemos subestimar el impacto que ha tenido el asedio imperial y la guerra que han impuesto sobre la Patria, así como los errores de los cuales se nos puedan señalar como Gobierno.
El Covid-19 presenta un escenario inusual, tendremos una campaña sin grandes actos de masa, con menos contacto físico con los electores, por ello cada mensaje de texto, llamada telefónica, contacto debe estar cargado de cualidad y calidad. Debe ser un mensaje esperanzador de la superación de las dificultades particulares y nacionales.
Cada militante debe purificar su lista de contactos, desde su núcleo familiar, comunidad, centro de trabajo y amigos, para afinar de manera minuciosa el convencimiento primero y la movilización del voto después.
Con una derecha dividida, errática y sin vinculación popular, podemos creer que tenemos la victoria garantizada, pero no es así. Se debe actuar de forma coherente y no sobreestimar nuestras capacidades. La elección debemos legitimarla con una inmensa participación electoral y una victoria que no deje ninguna duda al país y al mundo de la irreversibilidad de nuestro proyecto histórico revolucionario.
No basta con ganar, no basta con ser mayoría. Debemos ganar bien y avanzar en la obtención de una mayoría calificada, que dote al Presidente, Nicolás Maduro, de una Asamblea Nacional que lo acompañe en las decisiones necesarias para superar las dificultades y recuperar el valor del salario y el poder adquisitivo de la población en general. Para ello tenemos un arma pacífica de inmenso valor: EL VOTO, EL VOTO REVOLUCIONARIO.
Con Chávez y Maduro, Nosotros Venceremos.
CiudadBqto ¡Na' Guará!