La selva amazónica atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Desde 1970, ha perdido una extensión forestal superior al tamaño de Francia, una degradación que amenaza la biodiversidad, acelera el cambio climático y pone en riesgo a las comunidades que dependen de este ecosistema.
Brasil ha decidido dar un giro estratégico y apostar por la restauración a gran escala mediante alianzas público-privadas e innovadores mecanismos financieros.
El país, con el objetivo de frenar la deforestación y recuperar el equilibrio ecológico, impulsa un ambicioso plan que contempla la plantación de millones de árboles en el Amazonas. El Gobierno brasileño ha puesto en marcha iniciativas cruciales para revertir décadas de degradación ambiental. Entre ellas destaca el programa ProFloresta+, una alianza estratégica entre el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y la petrolera estatal Petrobras, destinada a financiar la restauración forestal mediante la compra de créditos de carbono.
Este acuerdo contempla una inversión inicial de 450 millones de reales (más de 78 millones de dólares) para impulsar la recuperación de áreas críticas de la Amazonia. Petrobras respaldará cinco proyectos que abarcarán unas 15.000 hectáreas y generarán cinco millones de créditos de carbono.
La iniciativa se traducirá en la plantación de 25 millones de árboles autóctonos, contribuyendo de manera directa a la mitigación del cambio climático y a la protección de la biodiversidad. Además, el proyecto tendrá un impacto socioeconómico significativo, ya que se estima que generará alrededor de 1.700 empleos directos, convirtiendo la conservación en un motor de desarrollo sostenible para las comunidades locales, según informa Prensa Latina.
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