Breaking News

Científicos intentan frenar un desastre ecológico con liberación de cangrejos

A veces la restauración ambiental no se parece a plantar árboles ni a limpiar playas. A veces, se parece a soltar animales, con cuidado, en el lugar exacto y en el momento justo. En Florida, la nueva apuesta para frenar el colapso del arrecife no se centra solo en trasplantar corales: apunta a controlar al enemigo silencioso que los tapa, les quita luz y les gana el espacio.

El problema es conocido por científicos y buzos, pero no siempre por el público: cuando un arrecife se debilita, las algas grandes (macroalgas) pueden crecer sin control. Forman una “alfombra” que impide que los corales jóvenes se asienten y prosperen. Y cuando el coral no puede recuperarse, el arrecife pierde estructura, diversidad y resiliencia. En los últimos años, además, el estrés climático aceleró la crisis. Olas de calor marinas y enfermedades golpearon a los corales, dejando menos “supervivientes” para repoblar. En ese contexto, la restauración se volvió una carrera contra el tiempo: no alcanza con replantar, hay que mejorar las condiciones del entorno para que lo replantado no muera.

Por eso, la estrategia parece extraña pero lógica: si las algas son el bloqueo, hay que sumar “comedores” especializados. No cualquier especie, sino una que sepa alimentarse de algas difíciles y que pueda sostener presión de pastoreo en un arrecife degradado. La iniciativa, según detalla CiberCuba, consiste en liberar cangrejos rey caribeños (Maguimithrax spinosissimus) criados en cautiverio sobre arrecifes de las Lower Florida Keys, con el objetivo de reducir macroalgas y favorecer el reclutamiento de corales jóvenes.

El plan se articula desde Mote Marine Laboratory, que opera un centro específico de cría e investigación para esta especie. La lógica ecológica está respaldada por literatura científica. Un estudio en Current Biology mostró que el aumento controlado de estos cangrejos puede reducir la cobertura de macroalgas (en rangos reportados de ~50–80%) y, a la vez, impulsar el reclutamiento de corales y la diversidad de peces en arrecifes parche.

Otro trabajo en Restoration Ecology evaluó el “stocking” (siembra) de cangrejos en densidades específicas y reportó reducciones sustanciales de algas, con efectos positivos para la restauración del arrecife.

Ese respaldo científico explica por qué la especie elegida no es casual: se describe como un herbívoro capaz de consumir macroalgas que otros organismos evitan. Esa “dieta” importa porque, si el control recae solo en peces herbívoros o erizos, puede ser insuficiente en escenarios donde la comunidad de herbívoros está degradada.

El proyecto en Florida también tiene dimensión de escala: el centro de cría de Mote fue diseñado para producir grandes números de juveniles, con el objetivo de ampliar liberaciones a lo largo del santuario marino de los Cayos. En términos de restauración, eso busca resolver un cuello de botella: no solo probar que funciona, sino poder hacerlo “a volumen”.

About Edithnora Dun

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *